Arabia Saudí afronta una creciente amenaza de ataques en su propio territorio a medida que se intensifica el conflicto en Yemen. Las milicias hutíes, que controlan amplias zonas del país vecino, han sido señaladas por Riad como responsables de operaciones contra aeropuertos e infraestructuras estratégicas saudíes. Según las autoridades, estos ataques han causado 19 muertos y 364 heridos en lo que va de octubre.
Uno de los principales objetivos ha sido el aeropuerto internacional Rey Khalid, en Riad, la capital saudí. El portavoz de la coalición liderada por Arabia Saudí, el general de división Turki Al-Maliki, asegura que esta instalación ha sufrido 20 ataques desde el inicio de octubre.
Sin embargo, la amenaza se extiende más allá de la capital. En el sur del país, el aeropuerto internacional de Abha, situado en la región de Asir, ha registrado ataques que dejaron dos muertos y 28 heridos. En el aeropuerto internacional Rey Abdullah, en la región de Jazan, otras tres personas resultaron heridas. En total, cinco aeropuertos saudíes han sido atacados desde el 5 de octubre, según las autoridades, en incidentes que han provocado daños materiales e interrupciones del tráfico aéreo.
Una amenaza que va más allá de los aeropuertos
Las operaciones atribuidas a las milicias hutíes también ponen en riesgo otras infraestructuras esenciales para el funcionamiento del país, como los puertos, las instalaciones petroleras y las redes eléctricas. Según Al-Maliki, el grupo ha intentado atacar decenas de estos objetivos mediante distintos tipos de armamento, entre ellos misiles balísticos, drones y embarcaciones rápidas cargadas de explosivos.
Cada uno de estos medios plantea un desafío diferente para las defensas saudíes. Los misiles balísticos pueden recorrer grandes distancias a gran velocidad, mientras que los drones permiten lanzar ataques aéreos con aeronaves no tripuladas. Las embarcaciones cargadas de explosivos, por su parte, representan una amenaza para las instalaciones costeras y el tráfico marítimo.
El portavoz de la coalición también sostiene que las milicias han obtenido tecnología militar avanzada de actores regionales. En respuesta a sus operaciones, asegura que las fuerzas de la coalición han destruido 127 depósitos de armas y plataformas de lanzamiento situados en zonas montañosas de Yemen. Estas últimas instalaciones permiten preparar y lanzar misiles y otros proyectiles, por lo que su destrucción busca reducir la capacidad de los hutíes para atacar territorio saudí.
Misiles y drones elevan la tensión regional
La amenaza no se limita a los ataques contra aeropuertos. Este jueves, la coalición anunció que había interceptado y destruido un misil de crucero sobre la región de Medina y tres drones en diferentes zonas del reino. Uno de los aparatos fue interceptado sobre Khamis Mushait, en el sur del país, mientras que otro fue detectado sobre la Provincia Oriental. Las autoridades no precisaron si estos incidentes causaron víctimas o daños materiales.
Un misil de crucero, a diferencia de uno balístico, vuela de forma controlada durante gran parte de su trayectoria, a menudo a baja altura, lo que puede dificultar su detección. Los drones también pueden utilizarse para atacar objetivos a distancia y obligan a las defensas aéreas a mantener una vigilancia constante sobre amplias zonas del territorio.
No obstante, el portavoz militar de las milicias hutíes, Yahya Saree, negó que su grupo hubiera atacado territorio saudí ese día. Esta discrepancia deja sin confirmar públicamente la autoría de los últimos incidentes, pese a las acusaciones de Riad.
Los episodios se producen después de otros ataques atribuidos a las milicias contra infraestructuras estratégicas saudíes. El 29 de septiembre, la coalición denunció una operación con drones contra la estación de distribución eléctrica de Taibah, en Medina. El ataque dejó fuera de servicio un transformador, aunque no interrumpió el suministro eléctrico de la red. La instalación abastece de electricidad a la Mezquita del Profeta, uno de los principales lugares sagrados del islam.
Además, un día antes de las últimas interceptaciones, la coalición anunció que había destruido un misil balístico lanzado hacia Riad.

Un ataque con misiles alcanza el palacio presidencial de Adén
Mientras Arabia Saudí denuncia ataques contra su territorio, la escalada también golpea las instituciones del Gobierno yemení reconocido internacionalmente. El jueves, cinco personas murieron y otras 16 resultaron heridas en un ataque con misiles balísticos contra el palacio presidencial de Al-Maashiq, en Adén, la capital provisional del Ejecutivo.
El ministro de Sanidad yemení, Qassem Buhaibeh, identificó a las víctimas como guardias y empleados civiles del complejo. Por su parte, una fuente gubernamental indicó a la agencia Anadolu que se habían utilizado cinco misiles balísticos y que varios miembros del Gobierno se encontraban dentro del recinto cuando se produjo el ataque.
Poco después, el Ministerio de Información confirmó que el primer ministro, Shaya Al-Zandani, y los demás integrantes del Ejecutivo estaban a salvo. El portavoz militar hutí, Yahya Saree, reconoció el ataque, pero afirmó que su objetivo eran las "operaciones militares saudíes" en Adén. También advirtió de que las fuerzas hutíes consideran cualquier presencia militar saudí un objetivo legítimo.
Se trata del primer ataque de este tipo contra el palacio desde que los combates se reanudaron en julio. Buhaibeh comparó el episodio con el ataque perpetrado contra el Gobierno yemení en el aeropuerto de Adén en diciembre de 2020 y aseguró que el Ejecutivo continuaría desempeñando sus funciones.
Entretanto, la violencia se ha extendido a otras zonas del país. La agencia estatal Saba informó de ataques con misiles balísticos contra barrios residenciales de Marib y de bombardeos contra viviendas civiles en los alrededores del palacio presidencial. Por otro lado, el medio Al-Masirah, vinculado a las milicias hutíes, citó a una fuente militar anónima que confirmó el ataque contra el palacio, aunque no ofreció más detalles.
La información disponible no permite verificar de forma independiente todos los incidentes denunciados.
Más de 230.000 personas desplazadas desde agosto
A la escalada militar se suma el agravamiento de la crisis humanitaria en Yemen. Más de 230.000 personas han tenido que abandonar sus hogares a causa de los combates desde comienzos de agosto, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), de acuerdo con el portavoz adjunto de Naciones Unidas, Farhan Haq.
Los enfrentamientos entre las milicias hutíes y las fuerzas gubernamentales yemeníes han obligado a miles de familias a buscar refugio en otras zonas del país, lo que aumenta las necesidades de asistencia y la presión sobre las organizaciones humanitarias. Pese a las dificultades para prestar ayuda en un contexto de violencia, los socios humanitarios han asistido a más de 152.000 personas, según Haq.
Ante el deterioro de la situación, Naciones Unidas ha reclamado a todas las partes que respeten el derecho internacional humanitario y protejan tanto a la población civil como las infraestructuras esenciales. La organización también insiste en la necesidad de garantizar un acceso humanitario seguro, rápido y sin obstáculos, que permita el traslado de suministros, pacientes, ambulancias y equipos médicos.
La OMS alerta de un fuerte aumento de las víctimas en Yemen
Asimismo, la escalada militar en Yemen ha dejado 1.282 muertos y 5.891 heridos entre el 6 de agosto y el 11 de octubre, según el séptimo informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el conflicto. El balance asciende a 7.173 víctimas entre fallecidos y heridos, con un repunte especialmente pronunciado durante los últimos días analizados.
Entre el 3 y el 11 de octubre, se registraron 2.007 nuevas víctimas, incluidas 323 personas muertas y 1.684 heridas. La media diaria pasó de 114 a unas 223 personas fallecidas o heridas respecto al periodo anterior, lo que refleja una intensificación de los enfrentamientos en distintos puntos del país.
La escalada obliga a aplazar la cumbre entre la UE y el Golfo
La escalada de los ataques atribuidos a las milicias hutíes contra Arabia Saudí también ha tenido consecuencias diplomáticas. La segunda cumbre entre la Unión Europea (UE) y el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), prevista para el 24 de octubre en Riad, ha sido aplazada ante el deterioro de la seguridad en el reino. El CCG anunció la decisión el jueves y señaló que ambas partes acordarán una nueva fecha.
El secretario general del organismo, Jasem Albudaiwi, explicó que el aplazamiento responde a los "continuos intentos de las milicias hutíes terroristas de atacar Arabia Saudí y sus instalaciones civiles, poniendo en peligro la seguridad y la integridad de la población". También señaló la prolongada suspensión de las operaciones en el aeropuerto internacional Rey Khalid, en Riad, y la preocupación por la seguridad de las delegaciones participantes.
Por su parte, la UE reafirmó en un comunicado la importancia estratégica de su relación con los países del Golfo y su compromiso de estrechar los vínculos y mantener el impulso de cooperación alcanzado desde la primera cumbre, celebrada en octubre de 2024. Albudaiwi aseguró que ambas partes siguen decididas a crear las condiciones necesarias para celebrar el encuentro y avanzar en la cooperación en distintos ámbitos
Una tregua sin solución política duradera
Para entender la actual escalada, es necesario remontarse a 2014, cuando las milicias hutíes tomaron Saná, la capital de Yemen, y otras zonas del país, desplazando al Gobierno reconocido internacionalmente. En marzo de 2015, una coalición liderada por Arabia Saudí intervino militarmente para respaldar al Ejecutivo yemení, lo que amplió el conflicto y su dimensión regional.
Tras años de enfrentamientos, una tregua auspiciada por Naciones Unidas entró en vigor en abril de 2022 y abrió un periodo de relativa calma. Sin embargo, el alto el fuego no se tradujo en un acuerdo político definitivo capaz de resolver las disputas entre las partes. Según la información de la ONU, los combates volvieron a intensificarse en julio.
Desde entonces, la violencia ha vuelto a afectar tanto a la estabilidad interna de Yemen como a la seguridad de Arabia Saudí.




















