En un clima de tensión que sobrevuela toda Honduras, la atención se concentraba este viernes en un pequeño depósito de Tegucigalpa, la capital, donde cientos de funcionarios electorales y delegados políticos revisaban miles de votos emitidos hace casi tres semanas en las elecciones presidenciales. Todo bajo la presión de Estados Unidos, que anunció la revocación de visas a funcionarios de organismos electorales.
El recuento manual de cerca de 2.800 actas con las presuntas “inconsistencias” denunciadas definirá al ganador entre Nasry Asfura, un candidato de derecha respaldado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el aspirante de centroderecha Salvador Nasralla.

Desde el mismo día de las elecciones, el domingo 30 de noviembre, el conteo sufrió interrupciones por fallas en los sistemas informáticos y denuncias de irregularidades. En los últimos días, Asfura parecía llevar la ventaja. Sin embargo, durante la tarde de este viernes, Nasralla logró reducir la diferencia a apenas unos pocos miles de votos.
Según el Consejo Nacional Electoral (CNE), con el 99,85% de las actas escrutadas, el margen a favor de Asfura se redujo de más de 40.000 a 20.003 votos hacia las 21, hora local.
El ajuste en las cifras, que sitúa a Asfura con el 40,24% (1.341.766 votos) frente al 39,64% de Nasralla (1.321.763), se produjo en la segunda jornada del escrutinio especial.
Aun así, el resultado final podría cambiar, ya que cerca de 500.000 papeletas están incluidas en el recuento que mantiene en vilo al país centroamericano. El proceso podría completarse en cuestión de horas, indicó Bladimir Bastida, funcionario del CNE, aunque el anuncio oficial podría demorar más, ya que Nasralla insiste en una auditoría completa del proceso. El organismo no ha precisado una fecha de finalización del recuento, que se realiza con observadores nacionales e internacionales, aunque tiene plazo legal hasta el 30 de diciembre para divulgar los resultados oficiales.
Demoras y denuncias
El escrutinio especial se lleva adelante tras denuncias de inconsistencias presentadas por Nasralla y por el partido gobernante Libertad y Refundación (Libre). En un primer momento, el CNE informó que enfrentó varios desafíos desde el inicio del conteo y atribuyó las demoras a fallas técnicas. Luego, añadió que hubo intentos de alterar el software de transmisión de resultados.
Según el organismo electoral, el retraso del conteo especial —previsto inicialmente para el día 13 y finalmente iniciado el jueves 18— se debió a una combinación de trabas administrativas, la ausencia de delegados partidarios en las mesas de verificación y tareas pendientes en la plataforma tecnológica.
Respecto de las denuncias, a los pedidos de un nuevo recuento de Nasralla se sumó la candidata del partido Libre, Rixi Moncada —quien obtuvo el tercer lugar en la elección, con el 19,12% (637.765 votos)—, que pidió la nulidad total de los comicios.
Por su parte, la presidenta de Honduras, Xiomara Castro, denunció el martes pasado que se encontraba en marcha un intento de golpe de Estado contra su gobierno. La acusación apuntó al expresidente Juan Orlando Hernández, condenado el año pasado en Estados Unidos por cargos de narcotráfico y recientemente indultado por Trump.
Según Castro, Hernández planea ingresar a Honduras para proclamar como ganador a Asfura, la misma fuerza política con la que gobernó entre 2018 y 2022. Hernández, no obstante, negó las acusaciones y rechazó cualquier “intento de ruptura constitucional”.
Trump revoca visas a jueces y funcionarios
Pero el recuento electoral se vio sacudido este viernes por una medida del Gobierno de Trump, que revocó la visa a Mario Morazán, magistrado del Tribunal de Justicia Electoral, y negó la del miembro del CNE, Marlon Ochoa, a quienes acusa de “obstaculizar” el proceso.
En un comunicado, el Departamento de Estado de EE.UU. informó que la visa de Morazán fue revocada por “interferencia en los resultados electorales y obstrucción del escrutinio de votos”, mientras que la solicitud de Ochoa fue rechazada por los mismos motivos. El texto concluyó: “Estados Unidos no tolerará acciones que socaven la seguridad nacional y la estabilidad de la región”.
El 2 de diciembre, Trump había reaccionado a las acusaciones de que se había detenido el conteo de votos, afirmando que habría graves consecuencias si las autoridades intentaban "manipular" los resultados electorales.
El partido gobernante denunció que estas declaraciones y acciones de Trump en los días previos a las elecciones —como el apoyo a Asfura y el indulto a Hernández— influyeron en la campaña y constituyeron una injerencia extranjera. “No hay duda de que hay dos acciones concretas, tres días antes de las elecciones, que son totalmente intervencionistas”, afirmó.















