Omar Shakir, director para Israel-Palestina de Human Rights Watch (HRW), y la investigadora asistente Milena Ansari presentaron su renuncia como protesta a lo que denuncian es el bloqueo de un informe que afirmaron calificó como “crimen de lesa humanidad” las acciones de Tel Aviv para negar el derecho del retorno a los refugiados palestinos.
La decisión y sus motivaciones quedaron reflejadas en un reporte publicado este martes por Jewish Currents, que señaló haber obtenido las cartas de renuncia de Shakir y Ansari. En su misiva, Shakir escribió que la decisión de las directivas de HRW se apartó de los procesos habituales de revisión y reflejó el temor a represalias políticas más que preocupaciones legales o fácticas.
“He perdido la fe en la integridad de la forma en que hacemos nuestro trabajo y en nuestro compromiso con una cobertura basada en principios, en los hechos y en la aplicación del derecho”, escribió Shakir, según el medio.
Además, Shakir expresó su preocupación por el plan de HRW de "retomar el informe final desde cero", dando a los líderes "la oportunidad de desvirtuarlo o distorsionarlo en diferentes etapas". Añadió que, a pesar del claro "cambio de discurso en lo que respecta al trato de Israel a los palestinos", con la amplia aceptación de los conceptos de apartheid, genocidio y limpieza étnica, el derecho al retorno sigue siendo irrelevante.
"El único tema", afirmó, Shakir "incluso en Human Rights Watch, en el que persiste la renuencia a aplicar la ley y los hechos con principios es la difícil situación de los refugiados y su derecho a regresar a los hogares de los que fueron obligados a huir".

Décadas de crímenes documentados
El trabajo del informe, que finalmente se tituló “Nuestras almas están en los hogares que dejamos: la negación por parte de Israel del derecho de retorno de los palestinos y los crímenes de lesa humanidad”, comenzó en enero de 2025, indicó Jewish Currents.
Concebido como una continuación de un informe publicado en noviembre de 2024 sobre el desplazamiento interno de palestinos en Gaza, el documento amplió su alcance para documentar también las experiencias de palestinos desplazados del enclave y de la Cisjordania ocupada, así como de comunidades de refugiados en Líbano, Jordania y Siria.
A partir de estos testimonios, el informe vinculó décadas de negación del derecho al retorno con crímenes penales en virtud del derecho internacional. Durante las entrevistas, según explicó Milena Ansari, muchos refugiados relacionaron su situación actual con “el trauma generacional de haber sido desarraigados y desconectados de sus tierras de origen en 1948 y en 1967”.
La dirección de Human Rights Watch sostuvo que el informe planteaba “cuestiones complejas y de gran alcance” y que era necesario un análisis adicional antes de su publicación.
Sin embargo, Shakir aseguró a través de un mensaje en la plataforma X, que “el informe se finalizó tras siete meses de revisión y fue aprobado por la división de Oriente Medio y Norte de África (MENA, por sus siglas en inglés), cinco especialistas distintos, la Oficina de Programas y la Oficina de Derecho y Políticas”.
“Fue cargado en el sitio web y traducido; se redactaron y revisaron un comunicado de prensa y un documento de preguntas y respuestas, y se informó a los socios. Difícilmente puede calificarse de apresurado”, añadió.
Tanto Shakir como Ansari señalaron que los intentos de limitar el alcance del informe a desplazamientos recientes socavaban su argumento jurídico y silenciaban las voces de generaciones de refugiados.
En respuesta al bloqueo del documento, más de 200 empleados de HRW protestaron por el retraso, advirtiendo que podría dañar la credibilidad de la organización.
Las dimisiones se producen mientras el nuevo director ejecutivo de HRW, Philippe Bolopion, inicia su mandato en un contexto de mayor escrutinio sobre el trabajo del grupo en Israel y Palestina.
















