La presidenta de Perú, Keiko Fujimori, situó este martes la lucha contra la delincuencia y el crimen organizado transnacional como el principal desafío de su Gobierno y defendió la necesidad de reconocer a estas organizaciones como "grupos terroristas" y "enemigos del sistema democrático", durante su intervención ante la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York.
En su discurso, Fujimori advirtió de que, aunque América Latina es un continente en el que no existen actualmente guerras entre Estados, la región afronta una amenaza diferente derivada de organizaciones criminales transnacionales que, según afirmó, han impuesto el terror.
"Estamos en un continente donde no hay guerras entre países, sin embargo enfrentamos otro tipo de guerras, las declaradas por organizaciones transnacionales que han impuesto el terror", afirmó la mandataria.
En este sentido, explicó que el combate contra estas organizaciones presenta características diferentes a las de un conflicto convencional, ya que no existe un territorio claramente delimitado ni un enemigo fácilmente identificable.
"No hay un frente de batalla ni fronteras definidas, no tienen reglas internacionales, el enemigo no tiene uniforme, se esconde entre la gente. No existe posibilidad de rendirse ni la firma de acuerdos de paz", expresó Fujimori.
La presidenta peruana señaló además que estos grupos criminales han conseguido acumular un "enorme poderío bélico" y vinculó su actividad con una amplia variedad de delitos, entre ellos el narcotráfico, la minería ilegal, el contrabando, la trata de personas, la extorsión y el asesinato.
Ante esta situación, Fujimori consideró que uno de los primeros pasos debe ser establecer jurídicamente la naturaleza de estas organizaciones y definirlas como una amenaza terrorista.
"Primero tenemos que determinar y definir al enemigo, son grupos terroristas y deben ser enfrentados como lo que son: enemigos del sistema democrático y de los ciudadanos de bien", sostuvo.

A su juicio, establecer una definición clara y dotarla de un marco normativo permitiría reforzar la respuesta del Estado y facilitar la intervención de las Fuerzas Armadas frente a estas organizaciones.
Según explicó, este marco permitiría que "las fuerzas armadas actúen decididamente ante una amenaza contra el orden interno, que generan estas organizaciones".
Perú reafirma adhesión al Escudo de las Américas
Asimismo, la mandataria destacó la participación de Perú en iniciativas de cooperación regional destinadas a combatir estas amenazas. En particular, mencionó la incorporación del país al compromiso regional de Santiago y su adhesión al Escudo de las Américas, decisiones que presentó como una muestra del "decidido compromiso de trabajar con nuestros socios".
Fujimori defendió además una estrategia dirigida no solo contra quienes ejecutan directamente los delitos, sino también contra las estructuras que permiten el funcionamiento de las organizaciones criminales.
"Vamos a perseguir el crimen desde el hombre que ejecuta hasta el entramado que lo sostiene", remarcó la gobernante.
Finalmente, la presidenta peruana vinculó su discurso sobre la lucha contra el crimen organizado con la experiencia de Perú frente al terrorismo. Fujimori recordó que su país "conoce el alto precio de la paz" y señaló que Perú logró derrotar al terrorismo durante el Gobierno de su padre, Alberto Fujimori, quien permaneció en la Presidencia entre 1990 y 2000.


















