En medio de la mayor escalada en Oriente Medio en décadas, Irán negó el lunes la existencia de contactos con Estados Unidos y rechazó las afirmaciones del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre supuestas “conversaciones productivas” entre ambas partes.
Según la agencia de noticias semioficial Mehr, que citó a una fuente iraní, “no hay diálogo” entre Teherán y Washington. La misma fuente sostuvo que los comentarios de Trump forman parte de un intento por reducir los precios de la energía y ganar tiempo para avanzar en planes militares.
La fuente iraní añadió que varios países de la región han presentado iniciativas destinadas a rebajar las tensiones, aunque insistió en que Irán no es responsable del origen del conflicto. “No somos la parte que inició esta guerra, y todas esas demandas deberían dirigirse a Washington”, señaló.
En paralelo, Trump afirmó el lunes que ha ordenado aplazar durante cinco días todos los ataques contra centrales eléctricas e infraestructuras energéticas iraníes, en el contexto de lo que describió como conversaciones recientes “muy buenas y productivas” con Teherán.
A través de su plataforma Truth Social, el presidente estadounidense aseguró que ambos países han mantenido en los últimos dos días contactos orientados a una “resolución completa y total” de las hostilidades en Oriente Medio. Añadió que, en función del “tono y carácter” de esos intercambios, ha instruido al Departamento de Defensa a suspender temporalmente las operaciones militares contra infraestructuras energéticas iraníes.
No obstante, precisó que la pausa está sujeta al avance de las reuniones y discusiones en curso, que, según dijo, continuarán a lo largo de la semana.
Este cruce de declaraciones se produce en un contexto de intensificación del conflicto desde el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva conjunta contra Irán que ha dejado hasta ahora más de 1.340 muertos.
En respuesta, Teherán ha llevado a cabo ataques con drones y misiles contra Israel, así como contra Jordania, Iraq y países del Golfo que albergan activos militares estadounidenses, provocando víctimas, daños en infraestructuras y alteraciones en los mercados globales y la aviación.











