Durante más de dos décadas, la periodista y cineasta malayo-estadounidense Poh Si Teng llevó las historias del mundo a la pantalla. Sin embargo, ver cómo sus colegas en Gaza eran atacados y asesinados deliberadamente por Israel convirtió años de distancia profesional en algo profundamente personal, impulsándola a actuar.
"El enfado y la desesperación se volvieron imposibles de ignorar", declaró Poh, cineasta ganadora del Emmy, a TRT Español. "Renuncié a mi trabajo como ejecutiva de un estudio y recurrí a contactos en ocho países".
En el otoño de 2024, un año después de que Israel iniciara su ofensiva genocida contra Gaza y tras años encargando documentales en la cadena Al Jazeera, el silencio de Occidente se había vuelto demasiado abrumador como para ignorarlo.
"Como estadounidense que paga impuestos, me siento profundamente cómplice del genocidio. Y si vivo en una democracia, hay mecanismos que debo usar. Hacer una película y alzar la voz es precisamente eso", afirmó Poh, en referencia a los 3.800 millones de dólares anuales en ayuda militar que EE.UU. concede a Israel (2019-2028), aumentados notablemente con fondos de emergencia desde el 7 de octubre de 2023.
La obra resultante, una película de 93 minutos titulada “American Doctor”, sigue a tres médicos estadounidenses —uno palestino, uno judío y uno zoroastriano— que dejan a sus seres queridos para emprender misiones humanitarias en Gaza. Tras visitar el asediado Complejo Médico Nasser, los voluntarios regresaron a su país para testificar ante el Congreso y los medios de comunicación sobre el genocidio que afecta a los pacientes y colegas palestinos.
Testimonio de primera mano
Para el cirujano de traumas de California, el Dr. Feroze Sidhwa, la fuerza de la película reside en mostrar cómo personas de "diferentes orígenes y profesiones" que comparten sus experiencias en Gaza pueden ayudar a que otros logren "comprender lo que está sucediendo" en el enclave.
La labor médica humanitaria del Dr. Feroze Sidhwa lo llevó previamente a zonas de conflicto y riesgo en Ucrania, la República Dominicana, Zimbabue y Burkina Faso. Nada de aquello, aseguró, es comparable con la destrucción que vio en el territorio palestino.
"Gaza está mucho más destruida que cualquier otro lugar en el que haya trabajado. Y eso se debe a que Gaza está más destruida que cualquier otro lugar que haya existido, al menos desde la Segunda Guerra Mundial", declaró Sidhwa a TRT Español.
El recuerdo que más marcó al Dr. Sidhwa fue abandonar Gaza en medio de uno de los capítulos más oscuros de la historia. "Cuando regresé de Gaza y me preparaba para asistir a la conferencia de Voz Judía por la Paz, me sentía realmente perturbado por haberme ido", explicó.
"En ese momento parecía que la destrucción continuaría hasta que todos estuvieran muertos o hubieran huido. No fue exactamente lo que ocurrió, pero sin duda parecía que eso era lo que iba a pasar entonces. Fue una decisión difícil marcharse o no. Pero, al final, no debería haberme ido", relató.
El segundo protagonista del documental, el Dr. Thaer Ahmad, es un médico de urgencias palestino-estadounidense con experiencia en zonas de peligro y conflicto internacional, desde Líbano y Siria hasta Türkiye. En 2009 realizó su "primera misión" a Gaza, convirtiéndose en el primero de su familia en asumir este "compromiso recurrente", aunque desde entonces las autoridades israelíes le han denegado la entrada en cinco ocasiones.
El documental también sigue al Dr. Mark Perlmutter, un cirujano ortopédico de mano judío-estadounidense de Carolina del Norte con más de 40 misiones internacionales en cuatro continentes, quien se ofreció como voluntario en tres hospitales de Gaza entre 2024 y 2025.
Juntos se unieron para arrojar luz sobre Palestina junto a miembros del equipo local: el director de fotografía Ibrahim Al Otla y el coproductor Mohammed Sawwaf. "‘American Doctor’ es un testimonio de su valentía y talento (del equipo local). Y llevamos su mensaje con nosotros a dondequiera que vamos", señaló Poh.
Trabajadores de salud en Gaza
Varios trabajadores de salud de Gaza describieron cómo operaban entre explosiones casi constantes y gestionando un flujo incesante de víctimas.
Muchas de las víctimas eran niños, algunos de ellos atacados deliberadamente con disparos directos en el pecho, la cabeza y los genitales.
"Una buena mitad de mis pacientes eran niños, y probablemente alrededor de la mitad de los adultos a los que atendí eran mujeres", declaró el Dr. Sidhwa. "Lo que aprendí al tratarlos fue que esto era cualquier cosa menos una guerra normal. Las enormes cifras de víctimas civiles estaban totalmente fuera de toda escala. Se adapta mucho mejor a casos bien conocidos de genocidio en la historia que a cualquier guerra".
A fecha de octubre de 2026, Gaza no cuenta con ningún hospital plenamente operativo. La Organización Mundial de la Salud informa de que solo 19 de sus 36 instalaciones permanecen parcialmente operativas, mientras que el 94% están dañadas o destruidas en medio de una escasez crítica de combustible y equipo básico.
El suministro médico intermitente y reducido deja a muchos pacientes crónicos sin el tratamiento adecuado. La Organización Mundial de la Salud calcula que más de 43.000 palestinos viven con lesiones que les han cambiado la vida —amputaciones, daños en la columna vertebral, quemaduras graves y traumatismos cerebrales— sin acceso a rehabilitación, prótesis ni atención especializada.
El mayor obstáculo para un sistema de salud operativo, según los grupos de asistencia humanitaria, es la restricción impuesta por Israel a la entrada de ayuda.
Entre los artículos a los que Israel retrasa o deniega habitualmente el ingreso, bajo la clasificación de "doble uso", se encuentran generadores de oxígeno, máquinas de anestesia, equipos de rayos X y sistemas de filtración de agua.
Desde octubre de 2023, la OMS ha registrado casi 1.000 ataques contra la infraestructura y el personal sanitario en Gaza, dejando más de 1.700 fallecidos y numerosos detenidos o maltratados. Entre ellos figura el pediatra Hussam Abu Safiya, director del Hospital Kamal Adwan, encarcelado sin cargos desde la incursión militar de diciembre de 2024, y cuya detención fue prorrogada por el Tribunal Supremo israelí al menos hasta octubre de 2026.
Cobertura de los medios de comunicación generales
En medio de los horrores que soportan los palestinos y las condiciones inhumanas a las que se enfrentan los trabajadores de salud, Poh destacó cómo la cobertura de los medios de comunicación generales se ha quedado corta: "Los grandes medios tradicionales han tardado en mostrar lo que realmente está sucediendo en Gaza y en decir a la audiencia quiénes son los verdaderos responsables de todo esto: tanto el gobierno de Israel como el de EE. UU.", afirmó.
"Se elude mucho la cuestión de quién es el responsable y se hacen piruetas lingüísticas en los titulares. Las cosas como son: es un genocidio. La incapacidad de llamarlo por su nombre dice mucho de su incapacidad para asumir lo que han hecho y continúan haciendo", añadió.
El rodaje de ‘American Doctor’ comenzó en torno a la Navidad de 2024, un momento en el que, según señala Poh, "los financiadores, los distribuidores e incluso el público no estaban preparados".
Para sacar adelante el proyecto, se informa que Poh invirtió 150.000 dólares de sus propios ahorros y recurrió a colaboradores como Watermelon Pictures, una distribuidora de propiedad palestina fundada en 2024 por los hermanos de Chicago Badie y Hamza Ali, especializada precisamente en las historias palestinas que los estudios más grandes dudan en manejar.
La directora, radicada en Nueva York, también tuvo que superar el escepticismo inicial de los participantes.
"Cuando Poh vino a verme y me preguntó si podía hacer este documental, le dije que era una pérdida de tiempo. Que era bienvenida a acompañarme con una cámara si quería, pero que no serviría de nada. Hay un millón de documentales hechos sobre Gaza, pero casi nadie ha visto la mayoría de ellos", comentó Feroze Sidhwa. "Pero afortunadamente me equivoqué, porque claramente era el momento adecuado para que saliera a la luz un documental así".
La directora también consiguió unos 200.000 dólares de familiares, amigos y mecenas, financiando la producción hasta su finalización a pesar de los riesgos de exponer el genocidio.
"Avanzando hasta el día de hoy, gracias a Watermelon Pictures, ‘American Doctor’ se ha proyectado en más de 150 cines de Estados Unidos y Canadá", añadió Poh.
Al describir el alcance de la película como "surrealista", Poh señaló que su prolongada exhibición en EE.UU. y Canadá —superando con creces el estreno habitual de una semana en unas pocas ciudades propio de los documentales— refleja a un público ávido de su mensaje de paz, justicia y rendición de cuentas, calificando la respuesta masiva de "logro monumental".
"Ha sido increíble ver cómo el público, incluso personas que no necesariamente estaban abiertas a aprender sobre Palestina, la han visto y se han involucrado. Ha sido muy alentador. Y estoy segura de que esto es solo el comienzo. Juntos mantendremos vivo el mensaje de ‘American Doctor’", concluyó.
"La gente ve el genocidio tal como es. Ya no hay vuelta atrás. En cuanto a los detractores, ¿qué puedo decir? Están perdiendo, y lo saben".























