El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elogió este sábado a su homólogo hondureño, Nasry Asfura, a quien respaldó abiertamente durante la campaña electoral, tras un encuentro celebrado en su residencia de Mar-a-Lago, en Florida.
Asfura, empresario conservador y exalcalde de Tegucigalpa, la capital de Honduras, juró el cargo la semana pasada después de imponerse en las elecciones de noviembre, un triunfo que llegó con el apoyo explícito de Trump. De hecho, durante la campaña, el mandatario estadounidense llegó a amenazar con retirar la ayuda a uno de los países más pobres de Centroamérica si su “amigo” era derrotado en las urnas.
“He tenido una reunión muy importante con mi amigo y presidente de Honduras, Nasry ‘Tito’ Asfura”, escribió Trump en su plataforma Truth Social. A continuación, subrayó el peso de su respaldo político: “En cuanto le di mi firme apoyo, ganó las elecciones. Tito y yo compartimos muchos de los mismos valores de America First y mantenemos una estrecha colaboración en materia de seguridad”.
Además, según explicó el propio Trump, ambos líderes abordaron asuntos clave como la inversión y el comercio bilateral. Está previsto que Asfura ofrezca este domingo declaraciones a los medios para detallar el contenido de las conversaciones.
En paralelo, la presidencia hondureña difundió una imagen del encuentro en la que ambos dirigentes aparecen sonrientes y levantando el pulgar, un gesto que refuerza la sintonía política entre ambos.
Presiones regionales
Este acercamiento no es nuevo. Asfura ya se reunió el 12 de enero con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, un encuentro tras el cual ambos países anunciaron planes para avanzar hacia un acuerdo de libre comercio.
En ese contexto, la victoria de Asfura ha otorgado a Trump un nuevo aliado en América Latina, en un momento en el que líderes conservadores, con campañas centradas en la lucha contra el crimen y la corrupción, han reemplazado a gobiernos de izquierda en países como Chile, Bolivia, Perú y Argentina.
Al mismo tiempo, Trump ha intensificado la presión sobre los países del entorno regional de Washington para que definan su alineamiento estratégico, obligándolos a elegir entre estrechar lazos con Estados Unidos o con Pekín. En esa línea, Asfura, que sucedió a la dirigente de izquierda Xiomara Castro, ha afirmado que estudia la posibilidad de romper relaciones diplomáticas con China y restablecerlas con la isla autogobernada de Taiwán.
Sin embargo, el respaldo de Trump a Asfura también ha estado rodeado de controversia. En vísperas de las elecciones hondureñas, el presidente estadounidense protagonizó un movimiento inesperado al indultar en diciembre al expresidente Juan Orlando Hernández, miembro del mismo partido que Asfura, que cumplía una condena de 45 años en Estados Unidos por narcotráfico.
Hernández fue condenado por colaborar en el contrabando de 400 toneladas de cocaína hacia territorio estadounidense. La decisión de Trump de concederle el indulto, mientras fuerzas estadounidenses destruían presuntas embarcaciones del narcotráfico en el Caribe y endurecían la presión sobre el presidente venezolano Nicolás Maduro, a quien Washington acusa de vínculos con el tráfico de drogas, desató una oleada de duras críticas.
















