Lo que empezó con mal pie y afiladas críticas que asfixiaron la histórica relación entre Colombia y Estados Unidos parece acercarse ahora a buen puerto, cuando los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump se encuentren cara a cara este martes. En el corazón de Washington, dentro de la Casa Blanca, el mandatario estadounidense recibirá a su homólogo colombiano en lo que, anticipan las partes, será una reunión mucho más cordial que los señalamientos cruzados y las amenazas que se lanzaron por meses desde que Trump regresó al poder en enero de 2025.
De hecho, el líder estadounidense sostuvo en la víspera del encuentro que Petro ha cambiado “mucho su actitud” durante las últimas semanas, tras el ataque de EE.UU. a Venezuela que llevó a la captura del presidente Nicolás Maduro. “El presidente Petro ha sido muy amable en el último mes o dos. Era ciertamente crítico antes, pero después de la operación en Venezuela cambió mucho su actitud", dijo Trump en la Casa Blanca este lunes. También adelantó que en su reunión espera abordar con el colombiano la lucha contra las drogas: “Tengo ganas de verlo. Vamos a hablar de drogas, porque enormes cantidades de drogas salen de su país”.
Esta será la primera vez que Petro y Trump se reúnan frente a frente, en lo que además marca un episodio clave para el futuro de los lazos bilaterales. No puede dejarse de lado que Colombia ha sido, por décadas, uno de los mayores aliados de Estados Unidos en Latinoamérica, al punto de que los hilos del Pentágono estuvieron entrelazados largamente en la lucha contra el narcotráfico que emprendió Bogotá desde mediados de los años 80.
En palabras de la ministra de Relaciones Exteriores de Colombia, Rosa Villavicencio, la reunión entre los dos líderes “relanzará” el vínculo bilateral. "Estamos muy positivos, abrazando toda la positividad de una relación que se va a relanzar y que va a significar avances muy importantes en lo social, en el buen entendimiento diplomático y también en lo económico para la región", señaló la funcionaria durante una rueda de prensa este lunes.
De manera similar, el embajador de Colombia en Estados Unidos, Daniel García-Peña, apuntó que “aquí no está solo en juego una reunión entre un presidente y otro, es un momento que es fundamental para el país”. Y aunque reconoció que “estamos ante dos jefes de Estado que sabemos han tenido diferencias y seguirán, seguirán teniéndolas” destacó que “lo maravilloso de las relaciones internacionales es que siempre habrá temas de desacuerdos, pero también y, sobre todo, temas de trabajo conjunto".
Drogas y narcotráfico, el foco de la reunión Petro-Trump
Como lo anticipó Trump, el narcotráfico y la lucha contra las drogas ocuparán un lugar prioritario en el encuentro. Justamente, Petro llegará a la Casa Blanca con la intención de demostrar con datos reveladores cómo la política de su gobierno, que ha apostado por la sustitución de cultivos en lugar de la tradicional guerra contra el narcotráfico, ha sido exitosa. Así lo señaló la directora de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito, Gloria Miranda, en conversación con la agencia EFE.
Según explicó, la expectativa es “contarle al presidente de EE.UU. de manera directa cuál es la perspectiva de este gobierno en materia de lucha contra el narcotráfico y sustentar con cifras la posición que nosotros tenemos con respecto a lo que se debe hacer en Colombia". Miranda, que hace parte de la comitiva que viajó con Petro a Washington, confía en que el mandatario podrá sustentar ante Trump "con cifras contundentes" que su gobierno está comprometido en la lucha contra el narcotráfico y, de esta manera, encauzar la relación bilateral para los siguientes seis meses, después de los cuales el colombiano entregará el poder a su sucesor.
De hecho, el ministro de Defensa de Colombia, Pedro Sánchez, destacó en la rueda de prensa del lunes que las operaciones nacionales contra el narcotráfico han logrado, por un lado, frenar el crecimiento de los cultivos de hoja de coca al punto de estancamiento, y, por el otro, incautar 3.000 toneladas de cocaína durante el mandato de Petro, que empezó en agosto de 2002. Cifra que, de acuerdo a Miranda, ascendería a las 3.500 toneladas al final del período presidencial.
Por eso, a consideración de Sánchez, “Colombia es el mejor aliado estratégico en la lucha contra el narcotráfico, que lo combate con total vehemencia, que también entrena a otros países en la lucha contra el narcotráfico".
El significado de la cesta de café y chocolate que Petro lleva como regalo
A su encuentro con Trump, Petro llevará un regalo que encarna, justamente, su política de erradicación de cultivos ilícitos. Se presentará con una ancheta –como en Colombia se le llama a una cesta típica– que contiene café y chocolates de exportación. Productos de especial atención porque fueron cosechados por familias campesinas que reemplazaron los cultivos de coca por plantaciones legales.
"Esta no es una ancheta cualquiera, es el resultado del trabajo de miles de familias que dejaron la coca y hoy les apuestan a economías legales", señaló la Dirección de Sustitución de Cultivos Ilícitos, entidad que organizó la canasta. El obsequio busca demostrar que la sustitución voluntaria de cultivos ilícitos puede convertirse en una alternativa real de vida y desarrollo para las zonas rurales afectadas por el narcotráfico.

Cada producto va acompañado de una tarjeta personalizada dirigida al presidente Trump; al vicepresidente, J.D. Vance; al secretario de Estado, Marco Rubio; a la jefa de gabinete, Susie Wiles; y a la secretaria de prensa, Karoline Leavitt.
"Somos familias campesinas de Colombia. Durante años sembramos coca porque no teníamos otra opción (...) arrancamos la coca de nuestra tierra y comenzamos a sembrar trabajo honesto y futuro", dice, en inglés, la tarjeta que acompaña a los productos, y subraya que "representan un país que transforma la ilegalidad en oportunidad".
Al respecto, Miranda, la directora de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito, señaló a EFE que "cuando la erradicación es voluntaria y va acompañada de proyectos productivos legales, es la forma más efectiva de reducir los cultivos ilícitos, mientras que cuando se hace de manera forzosa no solo es más costosa, sino que es menos eficiente".
Relaciones turbulentas
La relación entre Petro y Trump ha sido de alta confrontación desde hace más de un año, cuando en enero de 2025 el republicano volvió a la Casa Blanca. Y con el despliegue militar de Washington desde septiembre pasado en el Caribe, donde Colombia tiene costas, los ánimos escalaron rápidamente.
Petro se opuso rotundamente a la presión de la Casa Blanca en América Latina y llegó a denunciarla como una agresión a la soberanía de los países en la región. Mientras, EE.UU. tomó una serie de medidas administrativas en su contra, como cancelarle la visa y sancionarlo por su supuesta falta de acción para "detener" el narcotráfico. De hecho, Petro tuvo que viajar a Washington esta semana con un visado especial debido a esas acciones.
También en septiembre, EE.UU. le retiró a Colombia la certificación como aliado en la lucha contra el narcotráfico y Bogotá respondió anunciando que suspendería la compra de armas a Washington. “Se acabó la dependencia. Ya descertificaron, ya esa es la decisión, al Ejército de Colombia le va mejor si compra sus armas o las hace —con nuestros recursos propios—, porque si no, no será un ejército de la soberanía nacional. Esa es una consecuencia", sostuvo Petro en ese momento ante un Consejo de Ministros.
A partir de ahí, la confrontación sólo subió de tono con Trump acusando sin evidencia a Petro de vínculos con el narcotráfico y de incluso amenazarlo en diciembre con ser el “siguiente” en la presión que estaba ejerciendo sobre Maduro en Venezuela. "Él ha sido bastante hostil con Estados Unidos. No le he puesto mucha atención. Va a tener serios problemas si no abre los ojos. Colombia produce mucha droga", aseguró Trump ante la pregunta de si tenía planes de hablar con Petro. Y entonces añadió: "Tienen fábricas de cocaína donde producen cocaína, como saben, y la venden directamente a Estados Unidos. Así que más le vale abrir los ojos, o será el siguiente. Será el siguiente pronto. Espero que esté escuchando. Será el siguiente".
La respuesta de Petro siempre fue de rechazo y condena categórica. Incluso sostuvo en diciembre que “Trump es un hombre muy desinformado de Colombia. Es una lástima, porque desecha el país que más sabe de tráfico de cocaína. Parece que sus interlocutores lo engañan por completo". En ese sentido detalló en ese momento que su gobierno ha lanzado más de 1.446 operaciones terrestres contra grupos criminales y 13 bombardeos dirigidos contra líderes de la mafia, "muchos de ellos con inteligencia militar compartida". Además destacó que bajo su administración se han decomisado 2.700 toneladas de cocaína, "la mayor incautación de la historia del mundo. Es decir 32.000 millones de dosis que no llegaron a EE.UU. ni a los países consumidores".
Pero el airado intercambio no cesó ahí. Apenas horas después de lanzar el ataque contra Venezuela el pasado 3 de enero, Trump volvió a arremeter contra Petro acusándolo, otra vez sin evidencia, de supervisar la producción y el tráfico de drogas hacia Estados Unidos. "Tiene fábricas de cocaína. Tiene plantas donde produce cocaína. La están enviando a Estados Unidos", dijo el mandatario. También agregó que Petro "tiene que tener cuidado". El colombiano, por su parte, había denunciado la incursión de Washington en Venezuela al calificarla de “agresión”.
“Colombia reafirma su compromiso irrestricto con los principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas, en particular el respeto a la soberanía y la integridad territorial de los Estados, la prohibición del uso o la amenaza del uso de la fuerza, y la solución pacífica de las controversias internacionales. En este sentido, el Gobierno colombiano rechaza cualquier acción militar unilateral que pueda agravar la situación o poner en riesgo a la población civil”, escribió en ese momento.
Pero lo que parecía ser una bola de nieve difícil de atajar terminó perdiendo velocidad y llegando a la calma cuando Petro y Trump hablaron por teléfono el pasado 7 de enero, y se extendieron una especie de rama de olivo. A partir de ahí, las declaraciones incendiarias de lado y lado bajaron su temperatura, preparando el terreno para lo que se hablará este miércoles, a puerta cerrada, en el Despacho Oval. Y Latinoamérica espera de cerca los resultados.
















