Aunque los ojos están puestos sobre Venezuela por cuenta del ataque que Estados Unidos lanzó contra el país este sábado para capturar al presidente Nicolás Maduro, Washington también envió un mensaje a otros dos países de la región: Colombia y Cuba. Durante la rueda de prensa que ofreció tras la operación militar, el presidente de EE.UU., Donald Trump, volvió a referirse a su homólogo de Colombia, Gustavo Petro, con quien ha mantenido una relación difícil.
Al ser consultado sobre los comentarios de Petro con respecto a las repercusiones de los ataques contra Venezuela, Trump acusó sin pruebas al líder colombiano de supervisar la producción y el tráfico de drogas hacia Estados Unidos. "Tiene fábricas de cocaína. Tiene plantas donde produce cocaína. La están enviando a Estados Unidos", dijo el mandatario. También agregó que Petro "tiene que tener cuidado".
Esta no es la primera vez que Trump vincula a Petro con una supuesta producción de cocaína, algo que el mandatario colombiano ha negado en reiteradas ocasiones. De hecho, hace menos de un mes, a principios de diciembre, el presidente de EE.UU., aseguró que su homólogo colombiano podría "ser el siguiente" en la presión militar y política que la Casa Blanca mantiene sobre Latinoamérica.

La relación entre Petro y Trump, desde que este último regresó al poder en enero de este año, ha sido de alta confrontación. Y con el despliegue militar hace más de cuatro meses de Washington en el Caribe, donde Colombia tiene costas, los ánimos han ido escalando con el pasar de las semanas.
Petro se ha opuesto rotundamente a la presión de la Casa Blanca en América Latina y lo ha denunciado como una agresión a la soberanía de los países en la región. Mientras, EE.UU. ha tomado medidas administrativas en su contra, como cancelarle la visa y sancionarlo por su supuesta falta de acción para "detener" el narcotráfico.
Cuba, también en la mira
Durante su rueda de prensa, Trump también dirigió sus críticas hacia Cuba, calificándola de una "nación fallida" y culpando a sus líderes por décadas de dificultades económicas. Sugirió que la isla podría convertirse pronto en el centro de las discusiones políticas estadounidenses.
"La gente de allí ha sufrido durante muchísimos años", declaró Trump. "Queremos ayudar a la gente de Cuba, pero también queremos ayudar a quienes se vieron obligados a salir de Cuba y viven en este país", añadió, hablando en Florida, hogar de una numerosa y políticamente influyente comunidad cubanoestadounidense.
El secretario de Estado, Marco Rubio, junto a Trump, emitió una evaluación aún más severa de La Habana. Calificando a Cuba de "desastre", Rubio acusó a los funcionarios del gobierno de desempeñar un papel central en el apoyo a Maduro.

"Todos los guardias que ayudaron a proteger a Maduro —toda su agencia de espionaje— estaban llenos de cubanos", dijo Rubio, argumentando que los problemas de Venezuela incluyen lo que describió como una influencia cubana indebida.
"Uno de los mayores problemas que tienen los venezolanos es que tienen que declarar su independencia de Cuba", añadió. Los comentarios subrayan las crecientes tensiones entre Washington y varios gobiernos latinoamericanos tras la operación estadounidense de alto perfil en Venezuela, mientras los líderes regionales sopesan las consecuencias diplomáticas y de seguridad.
















