Las aguas políticas en Perú vuelven a agitarse, y ahora en el banquillo está el presidente interino José Jerí, quien lleva apenas cuatro meses en el cargo y ha sido el séptimo jefe de Estado en 10 años. Justamente, en lo que parece una sucesión ininterrumpida de mandatarios destituidos en el país, Jerí enfrenta la posibilidad de remoción, al igual que ocurrió con su predecesora Dina Boluarte en octubre pasado. Este martes, el Congreso del país se reunirá en una sesión extraordinaria para votar siete pedidos de moción de censura contra el presidente, por cuenta de una serie de escándalos y las investigaciones de la Fiscalía por dos casos de presuntos tráfico de influencias. Señalamientos que Jerí ha negado.
Entonces, ¿cómo funciona la moción de censura que tiene a Jerí en el borde de la destitución y qué se necesita para su aprobación? Este mecanismo, previsto en la Constitución de Perú, se utiliza para debatir en el Congreso las actuaciones o acusaciones contra altos funcionarios, como el presidente o algún ministro. Para aprobarla se requiere de la mitad más uno de los votos que se registran en la sesión.
Ahora bien, como el Congreso se encuentra en receso, las siete mociones de censura contra Jerí debían esperar hasta marzo cuando los legisladores retomaran funciones. Sin embargo, un grupo extenso de parlamentarios consiguió reunir la semana pasada las 78 firmas necesarias para convocar un pleno extraordinario, que es el que se realizará este martes.
Por otro lado, el momento en que ocurre esta moción de censura también es muy delicado, pues el país celebrará elecciones elecciones generales el 12 de abril: una cita en que los peruanos deberán escoger por voto popular a su próximo presidente. Y esto no es menor porque tanto Jerí como Boluarte fueron designados como jefes de Estado tras procesos de destitución: Boluarte asumió en reemplazo de Pedro Castillo, elegido en 2021 para el período 2022-2026.
Jerí, quien llegó al Palacio de Gobierno en reemplazo de Boluarte una vez retirada del cargo, sostuvo en declaraciones a la prensa previo al debate que “hasta el último día que esté” en el cargo mantendrá su compromiso de brindar seguridad e imparcialidad en los próximos comicios.
¿Cómo llegó Jerí al borde de la destitución?
El pasado 10 de octubre, José Jerí pasó de ser presidente del Congreso a jefe de Estado de Perú ante la destitución de Boluarte. Pero la estabilidad en el Ejecutivo empezó a tambalearse cuando a mediados de enero, la prensa reveló varias reuniones ocultas de Jerí —realizadas entre diciembre e inicios de enero— con al menos dos empresarios chinos. El presidente se ha defendido indicando que se reunió porque quería coordinar el Día de la Confraternidad Peruano–China, que se celebró por segundo año consecutivo el 1 de febrero. Jerí ha indicado que también se reunió con ellos porque quería comer comida china y caramelos chinos.
A lo que se suma que la fiscalía también abrió una investigación preliminar contra Jerí por los presuntos delitos de patrocinio ilegal de intereses particulares y tráfico de influencias en agravio del Estado. Sobre estas irregularidades, el presidente también se ha defendido y en una entrevista en la víspera al debate en el Congreso sostuvo: “Todas las contrataciones han sido conforme a procedimiento".
Pero estas explicaciones no convencieron a los múltiples legisladores que impulsaron pedidos para retirarlo del cargo. En este contexto, el mandatario afirmó este lunes que Perú atraviesa un “momento ciertamente complicado” de cara a las elecciones. Y añadió: “No me considero muerto”, señaló la noche del domingo en una entrevista con la televisora Panamericana. Añadió, sin mostrar pruebas ni dar detalles, que existen intereses de ciertos sectores para golpear la “credibilidad” de su trabajo.
"Yo no he cometido ningún delito. Tengo la plena suficiencia moral para poder ejercer la presidencia de la República", insistió.
¿Qué pasa si destituyen a Jerí?
Si los legisladores que impulsan la moción consiguen el respaldo de la mitad más uno de los parlamentarios, Jerí saldría del Ejecutivo y uno de los congresistas tendría que ser elegido como nuevo mandatario.
Ahora bien, aquí vuelve a aparecer la sombra de las elecciones. Las alternativas dentro del propio Legislativo son limitadas, ya que gran parte de los parlamentarios participa en los comicios por la reelección. De los 130 congresistas, 57 postulan al Senado, 29 a la Cámara de Diputados y dos al Parlamento Andino, por lo que quedan 42 elegibles, muchos con bajos niveles de popularidad para reunir apoyos suficientes.
Una década de presidentes destituidos
El ascenso de Jerí a la Presidencia de Perú se debe a la larga lista de presidentes destituidos, uno tras otro, en la última década. El último mandatario que completó su mandato fue Ollanta Humala (2012-2016).
Antes de Jerí, en el banquillo estuvo Boluarte, quien logró mantenerse casi tres años en el poder sostenida por una alianza de fuerzas conservadoras. Aunque el fin de su mandato fue impulsado precisamente por los mismos sectores que la habían respaldado. En ese momento, sin embargo el mecanismo utilizado fue diferente: una moción por “permanente incapacidad moral”.
En octubre pasado, de los 130 congresistas, 122 votaron a favor de la destitución, superando ampliamente los 87 votos necesarios para aprobar la moción y dejar vacante la Presidencia de la República. Esta figura de “incapacidad moral”, polémica en varias ocasiones, ha sido utilizada reiteradamente por el Parlamento peruano para remover presidentes en los últimos años.
Luego, antes de Boluarte, Pedro Castillo, un maestro rural y dirigente sindical elegido por voto popular, fue detenido y destituido por el Congreso tras intentar disolverlo y establecer un gobierno de emergencia durante la crisis de 2022.
La inestabilidad se había hecho evidente ya en 2020, cuando el entonces titular del Congreso, Manuel Merino, asumió la Presidencia tras la vacancia del mandatario Martín Vizcarra, aunque permaneció apenas cinco días en el cargo en medio de protestas masivas. Fue reemplazado por Francisco Sagasti, quien completó el período de transición hasta 2021, cuando se celebraron elecciones.
A su vez, Vizcarra tampoco terminó su mandato: fue destituido por el Parlamento por “incapacidad moral” tras acusaciones de sobornos vinculados a su etapa como gobernador, consolidando la confrontación entre Ejecutivo y Legislativo.
Y, en la larga cadena, Vizcarra había asumido como jefe de Estado, tras la renuncia de Pedro Pablo Kuczynski, quien decidió dejar el cargo tras quedar implicado en el escándalo la empresa brasileña Odebrecht por presunto lavado de dinero y actualmente enfrenta un proceso judicial bajo arresto domiciliario.







