“Lo que deseamos para nosotros, también lo deseamos para los demás”, afirmó Hakan Fidan, ministro de Relaciones Exteriores de Türkiye, durante una entrevista exclusiva con TRT Haber, subrayando que el objetivo de la política exterior del país es generar paz, estabilidad y prosperidad en la región siguiendo esta ética. Durante la conversación, transmitida el pasado viernes, el ministro advirtió que el panorama geopolítico que marca el inicio de 2026 podría ser incluso más agitado que el del año anterior, con crisis globales que se extienden desde Venezuela, hasta Irán, Yemen, Somalilandia e incluso Groenlandia.
Fidan recordó que en 2025 la política exterior de Ankara estuvo definida por un esfuerzo sostenido para contener los conflictos en la región circundante de Türkiye y, por lo tanto, en avanzar hacia soluciones duraderas. En ese sentido, señaló a Gaza como una prioridad tanto estratégica como moral, al describir la violencia que sufren los palestinos como una profunda herida en la conciencia pública.
También mencionó la guerra de Rusia y Ucrania, ante la que Türkiye ha emprendido múltiples esfuerzos de mediación para buscar una salida negociada y continuar con su diplomacia orientada a la paz. En cuanto a Siria y al Cáucaso, Fidan los catalogó como áreas clave en las que reducir las tensiones y construir un orden duradero son importantes para Türkiye y la estabilidad regional.
Más allá de la región inmediata de Türkiye –y ante desafíos acelerándose en otras partes del mundo, como es el caso de Venezuela y EE.UU–, el ministro señaló que la volatilidad actual del entorno internacional exige un liderazgo experimentado, en el que los Estados puedan tomar decisiones rápidas, estratégicas y responsables. En ese sentido reconoció el papel de “capitán” del presidente Erdogan para navegar entre tormentas, mientras avanza la agenda de Türkiye con un daño mínimo.

Política exterior de Türkiye: seguridad, liderazgo y equilibrio
Segun Fidan, más allá de la gestión de diversas crisis, Türkiye también se enfocó en varios objetivos clave de seguridad nacional: las tensiones en el Egeo y el Mediterráneo Oriental, las operaciones transfronterizas de contraterrorismo, los desafíos de estabilidad en los Balcanes, especialmente en los Occidentales y los procesos aún abiertos en su relación con la Unión Europea.
Fidan añadió que, aunque el sistema de Estados nación impulsa naturalmente a los países hacia interacciones basadas en intereses, Türkiye logra gestionar ese equilibrio gracias a su comprensión tanto del espíritu de la época como de sus propios fundamentos civilizacionales y valores. En este sentido, el ministro, afirmó que Türkiye seguirá empleando su poder y experiencia —bajo el liderazgo del presidente (Recep Tayyip) Erdogan— para impulsar la estabilidad regional y el bienestar común.
Fidan señala que Türkiye observó paso a paso la escalada en Venezuela
Sobre el caso de Venezuela, Fidan apuntó a que la atención internacional se ha centrado únicamente en la “acción final”, es decir la operación de EE.UU. que capturó al presidente Nicolás Maduro. Sin embargo, destacó que Türkiye llevaba meses observando de cerca la escalada entre Caracas y Washington, y llegó a confiar en una salida diplomática, después de que a Ankara le fueran solicitadas su ayuda y perspectivas. Incluso, el ministro dijo que Türkiye intentó contribuir como facilitador.
Entre los elementos que llevaron al deterioro y el aumento de tensiones, Fidan mencionó por un lado la falta de reconocimiento de muchos países, así como las crecientes sanciones y fallas en la diplomacia. Pero también apuntó a que hubo un cambio del escenario hacia una especie de “modo de guerra” no declarada, sumado al despliegue naval de EE.UU. cerca de Latinoamérica, los bomardeos contra embarcaciones en el Caribe y finalmente los ataques a petroleros. Todo lo que culminó en la operación militar para capturar a Maduro.
El ministro también quiso matizar que Washington actuó de forma distinta a sus incursiones en Iraq o Afganistán: retiró a Maduro sin desmantelar el Estado, buscando evitar el caos de una reconstrucción completa.
También explicó que a Maduro se le había ofrecido la posibilidad de abandonar el país y entregar el poder, pero enfatizó que Türkiye nunca recibió una solicitud para acogerlo, ni Maduro se lo pidió directamente, en línea con la posición del presidente Erdogan.
“Siria no puede entenderse aislada, sino dentro de un patrón regional “
Al abordar Siria —considerado de los temas más delicados—, Fidan mencionó los recientes ataques contra civiles en Alepo. Al ser consultado sobre la viabilidad de la integración, sostiene que su experiencia confirma que las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF, por sus siglas en inglés), grupo vinculado a la organización terrorista PKK, solo cambian de postura frente a la fuerza o su amenaza.
Según afirmó, las FDS usan la diplomacia para ganar tiempo y legitimidad internacional, no para ceder realmente, y sus vínculos —especialmente con Israel— los conducen a un callejón sin salida. “No dan nada, fingen dar algo y, si se sienten presionados, recurren a actores externos”, señaló.
El ministro espera que la operación del ejército sirio en Alepo concluya pronto y que logre desaparecer la “estructura paralela”, de modo que un único Estado pudiera prestar servicios a todos los ciudadanos sin distinción. Resumió su enfoque en una fórmula: “Unidad en el servicio estatal, inclusión para los ciudadanos”.
Sobre el acuerdo del 10 de marzo, afirmó que era realista en el papel, pero que su implementación dependía de crear condiciones que obligaran a las FDS/PKK a cumplir.
Fidan agregó que muchos actores regionales y EE.UU. coinciden en este objetivo, mientras que Israel sería la excepción, promoviendo una estrategia de “dividir y debilitar”. Advirtió además que Siria no puede entenderse de manera aislada, sino dentro de un patrón regional donde actores externos buscan objetivos estratégicos, algo que también se observa en Yemen, Somalilandia y Sudán.
Türkiye aborda esta problemática en sus contactos con países como Omán y Arabia Saudí, y sostiene que el mundo musulmán “está despertando” y asume que las crisis regionales deben resolverse desde la propia región, según afirmó el ministro.
Türkiye aboga por negociar las disputas de Irán sin ataques
En cuanto a Irán, Fidan afirmó que décadas de sanciones han generado fuertes presiones económicas y sociales. Describió a la sociedad iraní como joven, dinámica y con altas expectativas, lo que provoca que tensiones estructurales recurrentes conviertan incidentes locales en protestas de gran escala, un ciclo que —señaló— se repite cada cierto tiempo.
Aunque consideró que la ola actual es menor que las anteriores, advirtió que actores externos —especialmente Israel— intentan aprovecharse del descontento, citando mensajes públicos que incitan al levantamiento. Sin embargo, destacó que Israel no lograría su objetivo porque, ante amenazas externas, la sociedad iraní tiende a unirse.
Consultado sobre el riesgo de una nueva escalada como la "Guerra de los 12 Días" –los enfrentamientos de alta tensión que protagonizaron Israel e Irán en junio de 2025— , sostuvo que siempre existe y que Netanyahu buscaría tensiones, aunque Tel Aviv podría dudar sin garantías de EE.UU.
En ese contexto, Türkiye, afirmó, prefiere que Irán no sea atacado y que sus disputas con Washington y Occidente se resuelvan por vía negociada, reduciendo así la influencia de Israel.
Fidan advirtió además que las negociaciones pueden frustrarse si se imponen demandas maximalistas que presenten a Irán como el intransigente. Türkiye respalda un acuerdo de beneficio mutuo porque la estabilidad regional depende de ello, indicó. Concluyó que Irán debe cooperar más seriamente con los países vecinos y aprovechar —según él— la oportunidad que ofrece el liderazgo de Erdogan para construir puntos de entendimiento.
Gaza sigue siendo una “prioridad estratégica y moral” para Türkiye
Sobre Gaza, Fidan explicó que el anuncio de la siguiente fase del alto el fuego depende de una coordinación pendiente —especialmente de EE.UU.— y de la resolución de algunos detalles técnicos. Afirmó que la parte de Hamás está, en gran medida, preparada, pero Israel está introduciendo nuevas condiciones para aparentar cooperación mientras mantiene sus objetivos de fondo.
El ministro describió la situación como “un juego de paciencia y estrategia”, y aseguró que Türkiye y sus socios seguirán presionando por resultados acordes con la dignidad humana. Además, el ministro señaló que la declaración podría llegar en los próximos días y que la implementación podría iniciarse la semana siguiente.
El explicó la estructura de gobernanza para Gaza: la administración pasaría a un comité técnico palestino, supervisado por un consejo de líderes, y bajo ellos operaría una estructura técnica a nivel ministerial. Un elemento clave, señaló, sería la creación de una “fuerza de estabilización”.
Fidan subrayó que Türkiye estaba dispuesta a asumir cualquier responsabilidad necesaria para que el plan de paz en Gaza funcionara, ya fuera en ayuda humanitaria, reconstrucción o una posible fuerza de paz. No obstante, destacó que los detalles dependían de la coordinación con los socios y de los marcos legales existentes, recordando que los procesos del Consejo de Seguridad requerían el papel de Egipto e Israel.
Reiteró que Gaza seguía siendo una prioridad estratégica y moral para Ankara, describiendo la violencia allí como una herida profunda para la sociedad turca. Aun así, señaló que Ankara había utilizado todos los canales diplomáticos disponibles y, pese a la lentitud del proceso, se logró un alto el fuego cuyo siguiente paso es avanzar hacia una “segunda fase”.
Fidan también comentó que ciertas declaraciones de miembros menores del gabinete israelí se habían vuelto rutinarias y buscaban atención, por lo que Türkiye sólo respondía cuando provenían de figuras estatales relevantes. En este sentido, sostuvo que estas provocaciones no afectaban la política turca y que la propaganda israelí perdía fuerza, describiendo a Tel Aviv como un sistema de tipo apartheid que intenta desacreditar a otros mientras comete actos de genocidio. Añadió que la conciencia internacional estaba cambiando y que Erdogan había sido quien rompió esa “ilusión” al defender un orden regional basado en la justicia.
El alto el fuego entre Rusia y Ucrania ha tenido avances
Preguntado sobre la proximidad de un alto el fuego entre Rusia y Ucrania y la posible participación de Türkiye en mecanismos de paz o estabilización, Fidan afirmó que, tras amplias negociaciones —incluido el reciente proceso de París con militares, diplomáticos y asesores de seguridad—, las partes están “más cerca que nunca” en términos prácticos. No obstante, matizó que esa cercanía es relativa: mayor que en el pasado, pero aún lejos de una paz ideal.
Subrayó que cualquier acuerdo no sería solo bilateral, sino parte de un arreglo más amplio entre Europa y Rusia que afectaría a toda la arquitectura de seguridad europea. Añadió que Europa busca garantías respaldadas por Estados Unidos, y que Washington parece dispuesto a ofrecerlas si se concreta un alto el fuego.
Para aplicar un eventual acuerdo, Fidan mencionó tres pilares: mecanismos de verificación, fortalecimiento de la capacidad defensiva ucraniana y planes de respuesta en caso de violaciones.
Además, explicó que la planificación reparte funciones en los ámbitos aéreo, terrestre y marítimo, y que para Türkiye el eje natural es el mar Negro, esencial para el acceso marítimo de Ucrania y para el comercio, la energía y la seguridad alimentaria mundial. Como mayor país de la OTAN en esa región, sostuvo, Türkiye debería asumir un papel destacado en garantizar la seguridad marítima y la navegación segura junto a sus aliados.














