El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó su frustración por la posición de Irán en las negociaciones, aunque matizó que todavía no ha decidido si llevar a cabo el ataque que había amenazado.
Un día después de las conversaciones en Ginebra, Trump aseguró el viernes que Teherán “no está dispuesto a darnos lo que necesitamos”.
“Todavía no hemos tomado una decisión final”, declaró a los periodistas cuando se le preguntó sobre el posible uso de la fuerza.
En su intervención, subrayó que “no estamos exactamente contentos con la forma en que negociaron. No pueden tener armas nucleares, y no nos agrada cómo están llevando las negociaciones”. Añadió, además: “Queremos que Irán no tenga armas nucleares, y ellos no pronuncian esas palabras doradas”.
Irán, por su parte, ha negado en repetidas ocasiones que busque un arma nuclear, aunque insiste en su derecho a desarrollar tecnología nuclear con fines pacíficos. Hasta la fecha, la inteligencia estadounidense no ha encontrado indicios de que el país haya decidido fabricar armas nucleares.
Cuando se le preguntó si un ataque podría desencadenar una guerra total en Oriente Medio, Trump respondió: “Supongo que siempre se puede decir que hay un riesgo. Ustedes saben que cuando hay guerra, siempre hay riesgos, tanto buenos como malos”.
El presidente estadounidense también sostuvo que las autoridades iraníes mataron a 32.000 personas durante una ola de protestas que comenzó en diciembre y alcanzó su punto álgido los días 8 y 9 de enero. En contraste, los funcionarios iraníes reconocen más de 3.000 fallecidos, pero atribuyen la violencia a “actos terroristas” alimentados por Estados Unidos e Israel.
Trump se mostró, además, cauteloso sobre si un ataque estadounidense podría derrocar al gobierno iraní: “Nadie sabe. Puede que sí, puede que no”, dijo.
Durante su primer mandato, Trump rompió el acuerdo nuclear negociado por su antecesor, Barack Obama, en el que Irán aceptaba estrictos límites al enriquecimiento de uranio.
Por último, el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi, advirtió que “el éxito de las conversaciones requiere seriedad y realismo por parte de la otra parte, así como evitar cualquier error de cálculo o demandas excesivas”.











