Lula y Flavio Bolsonaro, ante un Brasil dividido: una elección reñida con impacto más allá del país
AMÉRICA LATINA
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Lula y Flavio Bolsonaro, ante un Brasil dividido: una elección reñida con impacto más allá del paísEl futuro de la Amazonía, la relación con Estados Unidos y un escándalo de corrupción que alcanza a las campañas de Luiz Inácio Lula da Silva y Flavio Bolsonaro marcarán las elecciones de octubre en Brasil, según los expertos.
En todo Brasil, al igual que en otras partes de la región, la campaña está marcada por preocupaciones que trascienden las lealtades partidistas.

Washington, DC — Una serie de victorias de la derecha en América Latina, desde Argentina y Perú hasta Ecuador y Colombia, ha puesto las elecciones de Brasil bajo una atención aún mayor. Ahora, el país más grande de la región se encamina a las urnas con su propio rumbo político en juego.

La votación del 4 de octubre enfrenta al presidente Luiz Inácio Lula da Silva, cerca de concluir su tercer mandato, con el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente de derecha Jair Bolsonaro. La contienda lleva a las urnas dos apellidos conocidos y dos visiones contrapuestas sobre el futuro de Brasil.

La división va más allá de las políticas. Atraviesa un país donde los nombres de Lula y Bolsonaro se han convertido en claves para cada uno de los bandos de una amarga lucha política.

Las encuestas recientes indican que apenas hay diferencia entre los dos candidatos, que aparecen en un empate técnico en las simulaciones de segunda vuelta.

Lula hace campaña con un legado progresista que ayudó a sacar a millones de personas de la pobreza en la primera década del 2000. Bolsonaro enarbola la bandera conservadora y busca llevar el giro a la derecha de América Latina a su mayor escenario político.

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A los votantes les preocupan muchos temas, pero hay dos cosas que distinguen estas elecciones de otras de la región: un caso de corrupción que afecta a los dos principales candidatos y el futuro de la selva amazónica, de importancia vital.

El futuro de la Amazonía 

Aunque se trata de un tema ambiental, la preocupación se está utilizando como herramienta política, lo que plantea interrogantes de peso en la carrera presidencial de Brasil y pone a prueba si el país puede conciliar sus ambiciones económicas con su papel de guardián de la mayor selva tropical del mundo.

Según cifras oficiales, la deforestación en la Amazonía cayó a su nivel más bajo en una década durante el primer semestre de 2026.

En julio de este año, el presidente Lula da Silva presentó un plan para alcanzar la deforestación cero hacia 2030.

La campaña de Bolsonaro propone un enfoque distinto: describe el medio ambiente como un “activo estratégico” y plantea ampliar los pagos por servicios ambientales, desarrollar la bioeconomía y ofrecer incentivos económicos a quienes conserven la vegetación nativa.

“No debe pasar desapercibido que, en la última reunión entre (el presidente Donald) Trump y Lula, en mayo, los minerales críticos estuvieron sin duda en la agenda, así como el futuro del ecosistema amazónico”, declara a TRT World Elizabeth Dickinson, subdirectora interina para América Latina de International Crisis Group.

El futuro de la extracción de minerales críticos en esas mismas zonas es central en estas elecciones, y quien gane bien podría determinar el rumbo que tome Brasil.

“Ya sea una mayor aceptación de las industrias extractivas en este ecosistema crítico, o un verdadero énfasis en los compromisos climáticos y ecológicos clave que han sido durante bastante tiempo un pilar de la política exterior brasileña”, añade Dickinson.

Elecciones empañadas por la corrupción

Pero también aparece en escena el escándalo de corrupción del Banco Master, que proyecta su sombra sobre las elecciones.

En el centro del caso está la liquidación extrajudicial de la entidad decretada por el Banco Central en noviembre de 2025, con fondos desaparecidos que, según se informa, ascienden a 2.200 millones de dólares.

Las repercusiones han alcanzado tanto a la campaña de Lula como a la de Bolsonaro, y han acentuado el desencanto de los votantes con las opciones que ofrece la papeleta.

“Las encuestas han sido prácticamente una moneda al aire durante toda la contienda, sobre todo a medida que el escándalo de corrupción ha ido involucrando a un número creciente de funcionarios”, afirma Dickinson. “Se trata de personas del poder legislativo, de los tribunales, del banco central, en otros”, agrega.

El ex ministro de Hacienda Fernando Haddad calificó el escándalo como posiblemente el mayor fraude bancario de la historia del país, y las investigaciones en curso han implicado a numerosas figuras políticas de alto perfil de todo el espectro.

Un posible giro regional completo

En todo Brasil, como en el resto de la región, la campaña está marcada por preocupaciones que van más allá de las lealtades partidistas.

La violencia y la seguridad cotidiana encabezan las inquietudes de los votantes, mientras que la economía y la corrupción también compiten por su atención. La forma en que los candidatos respondan a esas preocupaciones podría resultar decisiva en la campaña.

En paralelo, se abre otra pregunta que tiene peso más allá de las fronteras de Brasil: ¿hasta qué punto debe el país alinearse con Washington?

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El giro hacia la derecha de la región ha dado a Estados Unidos socios dispuestos en Argentina, Perú, Ecuador y Colombia, incluido el apoyo a la agenda de seguridad regional de Washington.

Brasil y México se han resistido a algunos elementos de esa agenda. Lula ha rechazado cualquier papel externo en la lucha contra el crimen organizado en Brasil e insiste en que la cooperación internacional debe respetar la soberanía nacional.

Esa postura lo enfrenta al Gobierno de Trump y a su recuperación de la Doctrina Monroe, la política del siglo XIX que proclamaba la primacía de Estados Unidos en el continente, en un momento en que Washington presiona para ampliar su influencia en la región.

Brasil es uno de los pocos países con el tamaño, el peso, el poder económico y el aparato de política exterior necesarios para ofrecer un relato distinto.

“Estas elecciones determinarán sin duda si ese es el caso o si realmente se produce un giro en toda la región hacia una alineación más coherente y plena entre los líderes latinoamericanos y Estados Unidos”, afirma Dickinson.

FUENTE:TRTWorld