El ministerio de Salud de Siria anunció el fin de la emergencia sanitaria en Alepo, Deir Ezzor y Raqqa, y confirmó el paso a una fase de recuperación tras los recientes avances militares de las fuerzas gubernamentales en el norte y el noreste del país.
El anuncio, realizado el viernes, llegó después de que el Ejército sirio informara de que había tomado el control del este de la campiña de Alepo y de las provincias de Deir Ezzor y Raqqa, tras varios días de enfrentamientos con los terroristas del YPG, la rama siria del grupo terrorista PKK.
En un comunicado, el ministerio explicó que la nueva etapa se centrará en la restauración de los servicios sanitarios esenciales, con prioridad para la atención primaria, los programas nacionales de vacunación, la salud maternoinfantil y la atención a las personas mayores.
Garantizar una “transición fluida”
Como parte de la respuesta de emergencia, el Centro de Operaciones de Emergencia del ministerio realizó visitas de campo a Alepo, Deir Ezzor, Raqqa y la localidad de Deir Hafer para evaluar la situación sobre el terreno, apoyar al personal médico de primera línea y reforzar la coordinación con las autoridades sanitarias locales.
El objetivo, señaló el ministerio, es garantizar una “transición fluida” de la respuesta de emergencia hacia una recuperación sostenible, manteniendo al mismo tiempo una vigilancia sanitaria reforzada en las zonas afectadas.
Las autoridades indicaron que el seguimiento seguirá siendo especialmente intensivo en Hasakah, Qamishli y Ain Al-Arab, donde se busca preservar la capacidad de reaccionar con rapidez ante cualquier nuevo desarrollo sanitario.
El anuncio se produjo después de que la presidencia siria informara a comienzos de semana de que se había alcanzado un “entendimiento mutuo” con el YPG sobre el futuro de la provincia de Hasakah.
El ministerio de Defensa también declaró el martes un alto el fuego de cuatro días con el grupo. Sin embargo, la tregua se mostró frágil desde el inicio: responsables sirios aseguraron que ataques del SDF/YPG durante el primer día del alto el fuego causaron la muerte de 11 soldados y dejaron 25 heridos, lo que sembró dudas sobre la viabilidad del acuerdo.
















