Yemen vuelve a estar inmerso en una de sus mayores escaladas militares desde el periodo de relativa calma que siguió a la tregua auspiciada por Naciones Unidas en abril de 2022. Las fuerzas del Gobierno reconocido internacionalmente lanzaron el lunes una operación a gran escala contra los hutíes, con combates en varios puntos del país y apoyo aéreo de una coalición liderada por Arabia Saudi.
La operación, denominada "Amanecer de Yemen", comenzó con el objetivo declarado de recuperar posiciones controladas por los hutíes y avanzar hacia la restauración de las instituciones estatales. El presidente del Consejo de Liderazgo Presidencial, Rashad Al-Alimi, afirmó que la ofensiva también busca recuperar Saná, la capital, y poner fin al control hutí sobre amplias zonas del país.
Uno de los principales focos se encuentra en Taiz, en el suroeste de Yemen. Allí, las fuerzas gubernamentales lanzaron operaciones desde varios frentes y aseguraron haber recuperado posiciones estratégicas en zonas montañosas. El ejército afirmó que alrededor de 100 combatientes hutíes murieron y otros 150 resultaron heridos durante las operaciones del lunes, además de informar del derribo de cinco drones y de la destrucción o daños a seis vehículos militares y un tanque.
La ofensiva también se extendió hacia la costa del mar Rojo. Las fuerzas gubernamentales anunciaron la recuperación de Moca, una ciudad portuaria estratégica de Taiz, así como de posiciones próximas al estrecho de Bab Al-Mandeb. Las Brigadas de los Gigantes del Sur y las Fuerzas del Escudo de la Nación participan en estas operaciones, que buscan abrir varios frentes desde el interior de Taiz hacia la costa.
En paralelo, el ejército aseguró haber avanzado en el sur de Marib, en el centro del país, donde afirmó haber expulsado a los hutíes de varias posiciones estratégicas. Según las autoridades militares, los combates permitieron recuperar varias cadenas montañosas y zonas desérticas. De este modo, la operación gubernamental se desarrolla simultáneamente en el suroeste, la costa occidental y el centro de Yemen.

Los hutíes rechazan las pérdidas y anuncian ataques
Los hutíes, por su parte, han rechazado las informaciones del Gobierno reconocido internacionalmente sobre sus avances. Su portavoz militar, Yahya Saree, aseguró que el grupo mantiene el control de las posiciones que había conquistado recientemente y acusó a sus adversarios de anunciar "victorias imaginarias".
Saree afirmó además que los hutíes habían lanzado ataques contra fuerzas respaldadas por Arabia Saudi en varios puntos de Yemen, entre ellos las provincias de Al-Jawf y Marib. Según sus declaraciones, los ataques provocaron bajas y destruyeron vehículos militares, aunque no hubo una confirmación inmediata de estas afirmaciones por parte de Arabia Saudi o de la coalición.
Al mismo tiempo, los hutíes han ampliado sus ataques contra objetivos en Arabia Saudi. El grupo afirmó haber lanzado misiles balísticos contra el aeropuerto internacional de Abha y contra concentraciones militares en Jazan. También aseguró haber atacado el aeropuerto internacional de Riad y una refinería de Aramco, además de otros objetivos en el sur del país.
Las autoridades de Arabia Saudi sí informaron de ataques contra dos aeropuertos del sur durante la jornada anterior, con tres heridos leves y daños materiales. En otro episodio, la coalición aseguró haber interceptado y destruido un misil balístico lanzado hacia Khamis Mushait, donde se encuentra una base aérea.

Arabia Saudi entra directamente en la escalada
Arabia Saudi desempeña un papel central en la nueva ofensiva. La coalición liderada por Riad aseguró que alrededor de 100 aviones de combate participaron en la fase inicial de la operación y que fueron destruidos 324 objetivos considerados de "alto valor". Además, señaló que mantiene apoyo aéreo durante las 24 horas para las fuerzas que combaten a los hutíes.
El apoyo aéreo se concentra también en zonas estratégicas como Bab Al-Mandeb, un estrecho situado en el extremo suroccidental de Yemen que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén. El control de esta zona tiene una importancia especial dentro de la actual ofensiva debido a su posición junto a una de las principales rutas marítimas de la región.
La respuesta hutí, mientras tanto, ha llevado la confrontación al propio territorio de Arabia Saudi. Los ataques reivindicados contra aeropuertos, instalaciones militares y objetivos relacionados con el sector energético han elevado el riesgo de una ampliación de los combates más allá de las líneas del frente dentro de Yemen.
Una guerra que vuelve a escalar
La actual ofensiva llega después de meses de nuevos enfrentamientos. Los combates se intensificaron en julio, tras un largo periodo de relativa calma posterior a la tregua auspiciada por Naciones Unidas en abril de 2022. En septiembre, los hutíes habían logrado importantes avances en la costa occidental y en zonas de Al-Hudaydah y Taiz, incluida Moca y la isla de Mayun, situada frente a Bab el Mandeb.
La nueva operación gubernamental busca precisamente revertir esos avances. Desde el lunes, los combates se han extendido por varios frentes, mientras ambas partes ofrecen versiones muy diferentes sobre la situación sobre el terreno. Las fuentes militares de los dos bandos no coinciden sobre el alcance de los cambios territoriales y el acceso de periodistas a las zonas de combate sigue siendo limitado.
El conflicto se remonta a 2014, cuando los hutíes tomaron Saná y otras provincias. En 2015, una coalición liderada por Arabia Saudi intervino militarmente en apoyo del Gobierno reconocido internacionalmente. Desde entonces, Yemen ha sufrido una prolongada guerra y una grave crisis humanitaria.
La nueva escalada ya ha dejado cientos de víctimas y nuevos desplazamientos. Según datos citados por la agencia AFP, más de 270 personas han muerto en los últimos enfrentamientos y más de 184.000 han sido desplazadas desde que se reanudaron los combates.






















