Cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció a finales de agosto el que llamó “el mayor acuerdo petrolero de la historia”, el nombre de Alejandro Betancourt saltó a la opinión pública global. La empresa North American Blue Energy Partners (NABEP), de la que Betancourt es director ejecutivo, será la encargada de explotar 17 campos petroleros en Venezuela por 100 años.
Y este millonario empresario venezolano ha resonado porque tiene una relación de larga data con el sector energético y petrolero de su país, la cual se remonta a la época del entonces presidente Hugo Chávez, a finales de la década de los 90 y principios de los 2000.
Además, sus empresas han estado en el ojo de la justicia tanto en Venezuela como en Estados Unidos, España y Suiza por investigaciones de corrupción, sobreprecios, lavado de dinero y soborno. Es una figura oscura y siempre presente en el panorama energético, tanto de Venezuela como global, a través de otras empresas financieras. Sin embargo, nunca ha sido formalmente acusado o imputado, e investigaciones que lo involucraban han sido sobreseídas o cerradas.
En esa línea, analistas como Luis Francisco Orozco, periodista venezolano, describen a Betancourt como “esta típica figura de las finanzas que es inescrupulosa”. “No tiene ninguna clase de ideología política, por lo menos conocida. Por su trayectoria, se puede concluir que su verdadera ideología es sencillamente el dinero. Una especie de Jordan Belfort, un lobo de Wall Street venezolano”, comenta a TRT en Español.
Estuvo vinculado en negocios con la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) y con la red eléctrica venezolana desde la época del hoy fallecido Hugo Chávez (1999-2013). Sin embargo, según reportes de prensa, se cree que también habría apoyado financieramente el esfuerzo realizado en 2019 por Juan Guaidó, el entonces diputado opositor venezolano que se autoproclamó presidente tras intentar establecer un gobierno paralelo. Y ahora es el aliado estratégico de Estados Unidos en el acuerdo petrolero con la presidenta encargada Delcy Rodríguez, antes vicepresidenta de Nicolás Maduro y figura clave del chavismo.
Betancourt mantiene un notable silencio sobre los señalamientos en su contra. Sus declaraciones se limitan al trabajo de sus empresas. En 2014, en una entrevista con un portal español en el marco de la inauguración del Centro Tecnológico de Turbinas en Venezuela, el empresario habló sobre las reservas de su país.
“Para el futuro espero que podamos desarrollar todo el potencial energético que tenemos. No en vano Venezuela es el país con las mayores reservas petrolíferas probadas del mundo. Solo falta que podamos tener acceso a ellas y lo haremos gracias a las posibilidades tecnológicas a las que llegaremos gracias a la innovación”.
Ahora Betancourt, a través de su empresa, tiene acceso a una quinta parte de las reservas petroleras de su país.
¿Por qué Betancourt fue el elegido?
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, dijo en una entrevista a principios de septiembre que escogieron NABEP por ser “la privada más grande que tenía Venezuela en producción y con experiencia”. Y sobre las investigaciones, aseguró que no existe ninguna contra él en Estados Unidos.
“Es un individuo que ya se conoce que apoyó mucho, por ejemplo, durante la época de Juan Guaidó”, dijo Rubio, y agregó que “quedó en un lugar muy, muy malo con Maduro. Porque se supo que él estaba apoyando a elementos de la oposición en aquel 2019”.
Este argumento resulta dudoso para César Batiz, periodista venezolano, fundador del medio de comunicación digital independiente de Venezuela, El Pitazo –que hace una fiscalización constante al gobierno del país latinoamericano–, y quien ha seguido la pista a las empresas de Betancourt desde hace 15 años.
“Eso es lo que nos han querido vender, que (Betancourt) es un gran demócrata, que ha ayudado siempre a la oposición. Y dicen que laven esos pecados y permitan que él siga ayudando a Venezuela y a sus socios fundamentales como Estados Unidos. Para mí eso es para justificar por qué pararon con las investigaciones, por qué solicitaron a Suiza y a España parar investigaciones, por qué no colaboran con la justicia española.”, explica en sus palabras.
Entonces, ¿cómo logró Betancourt llegar a los altos círculos de influencia de Washington amasando a su paso gran fortuna?
Derwick Associates: lazos familiares, sobreprecios y el nacimiento de un ‘bolichico’
“Betancourt ha demostrado ser un operador interesante y eficiente. Ha sabido estar en el lugar correcto con la persona correcta”, explica Orozco.
Eso es cierto en los inicios de la vida empresarial de Betancourt, a quien se le conoce como un ‘bolichico’, un término para referirse a los jóvenes hijos de la élite política venezolana previa al chavismo que ganaron contratos y dinero por los vínculos que llegaron a establecer con el Gobierno de Chávez.
Una de las principales empresas de Betancourt, la compañía de electricidad Derwick Associates, nació porque un primo de Betancourt era compañero de colegio de un hijo del entonces presidente de Electricidad de Caracas (ahora Corporación Eléctrica Nacional), Javier Alvarado Ochoa.
Según Batiz, Pedro Trebbau López, primo de Betancourt, supo por su amigo que el gobierno anticipaba una emergencia eléctrica e iban a necesitar plantas termoeléctricas.
Así, cuando se instaló la emergencia, ya Derwick estaba en funcionamiento y recibió 12 contratos en 14 meses sin tener experiencia en el sector eléctrico. Los contratos se adjudicaban directamente por el comité de energía e incluían maquinaria y la construcción de las plantas.

Derwick fue investigada en Venezuela por sobreprecios. Según indagaciones periodísticas, la empresa compraba equipos usados que vendían como nuevos, lo que le habría costado al gobierno unos 2.900 millones de dólares en sobrecostos, dice la ONG Transparencia Venezuela. En 2015, la pesquisa cerró porque la jueza consideró que había falta de pruebas.
Las plantas se construyeron, pero según una investigación periodística, solo funcionan cuatro de 22 y solamente al 10% de la capacidad instalada.
Políticos de oposición, investigaciones de medios, entre otras voces, han señalado a Derwick y a Betancourt por el papel que tendrían en los apagones recurrentes y problemas en la red eléctrica venezolana.
En esa línea, explica Orozco: “A Betancourt se le considera una de las principales razones detrás de la severísima crisis eléctrica que hasta el sol de hoy sufre Venezuela”.
PDVSA: más acusaciones, el caso Money Flight, Giuliani y Guaidó
A pesar de eso, hacia 2012 Betancourt empieza a trabajar con PDVSA. Su salto al sector petrolero se dio a través de Derwick Oil & Gas, que se unió con el banco ruso Gazprombank para crear Gazprombank Latin America Ventures B.V.. Esta empresa era dueña del 40% de otra compañía, Petrozamora, que explotaba petróleo en Zulia, y cuyo 60% restante era de la Corporación Venezolana del Petróleo (filial de PDVSA).
En 2017, el entonces fiscal Tarek William Saab acusó a Betancourt de estar presuntamente involucrado en sobreprecios a PDVSA. Y en 2022, Tareck el Aissami, entonces ministro de Petróleo, ahora detenido por corrupción, señaló a Betancourt por supuestamente haber recibido dinero de los hermanos Luis Alfonso e Ignacio Enrique Oberto Anselmi en un esquema de corrupción en el que participaron altos exfuncionarios y que comprometió USD 4.850 millones de PDVSA, dice Transparencia Venezuela.
Los hermanos habrían prestado plata en bolívares a PDVSA a través de su empresa Violet Advisors S.A., que, luego de un aparente blanqueo en empresas europeas, era pagado en dólares, con evidentes ganancias, según denunció el Ministerio Público de Venezuela.
Este es el caso Money Flight, en el que, según el Departamento de Justicia de Estados Unidos, se habrían desfalcado unos 1.200 millones de dólares a PDVSA y que tiene investigaciones abiertas en Estados Unidos y España. Ya hay varios condenados tanto en Venezuela como en Estados Unidos y aunque nunca se nombró a Betancourt, fuentes cercanas al caso le dijeron a medios como The Washington Post y CNN que sería él, bajo un alias, un “conspirador no nombrado”.
Recientemente se cerró una investigación por Money Flight en Miami. Según información de Batiz y de otros medios, presuntamente porque Tom Blanchard, el fiscal, así lo habría pedido. Esto ocurrió luego de que se anunciara el acuerdo petrolero entre Washington y Caracas.
Por Money Flight también entra en escena el exalcalde de Nueva York y exabogado de Trump, Ruddy Giuliani. Era 2019, y según Reuters, Betancourt se habría puesto en contacto con Giuliani para que lo representara en un caso de lavado de dinero y soborno que llevaba el Departamento de Justicia.
De acuerdo con informes periodísticos de Axios, PanAm Post y El País, Betancourt se reunió con Giuliani y con el padre de Juan Guaidó en un lujoso castillo en Toledo, España, propiedad del ‘bolichico’. Según reportes de prensa, Betancourt habría apoyado financieramente al esfuerzo de Guaidó. El propio Guaidó negó este vínculo en conversación con Reuters en 2020.
Betancourt se libró de los cargos. Giuliani no ha negado ni confirmado su papel en este caso, según reportó The Washington Post.
¿Cómo ha logrado Betancourt salir librado de investigación tras investigación?
Batiz calculó la cantidad y el precio de los abogados que Betancourt ha tenido en cinco países. “Más o menos unos 42 abogados, y junto a lobistas y operadores, otras 20 personas. Por lo menos un ejército de 60 personas. Eso yo calculé que es un gasto de por lo menos 30 millones de dólares, pero podría ser mucho más”.
NABEP: lo que se sabe (y no se sabe)
“Venezuela ha sido bendecida con abundantes recursos naturales, personas trabajadoras y un potencial aún por desarrollar”. Así anunciaba Betancourt el acuerdo petrolero en la página de NABEP.
“Esta operación permitirá desplegar ese potencial en beneficio sustancial tanto de venezolanos como de estadounidenses. Agradecemos al presidente Donald J. Trump, al secretario Marco Rubio, al secretario Pete Hegseth y al Gobierno de Estados Unidos, así como a la presidenta encargada Delcy Rodríguez y al Gobierno de Venezuela”.
En la página destacan los más de 15 años de experiencia de Betancourt en la industria petrolera venezolana “con resultados exitosos”.
Para Orozco, la controversia sobre el acuerdo se genera no solo por Betancourt, sino porque es poco lo que se conoce sobre NABEP.
“La compañía inicia sus negocios petroleros con PDVSA cuando el apogeo de las sanciones de Trump en su primera presidencia. Maduro establece los llamados contratos de participación productiva y esto básicamente establece la confidencialidad”.
“En el chavismo es una figura que se usa cuando cuando resulta conveniente”, afirma Orozco. “Por eso ellos deciden ignorar las acusaciones de corrupción, precisamente porque no se explica la corrupción de Betancourt sin el régimen venezolano”, opina el periodista.
Según un informe de la BBC, durante el primer Gobierno de Donald Trump, Betancourt comenzó a acercarse —a través de la red de contactos de Gustavo Guaidó, hermano del líder opositor— a distintas figuras influyentes y personalidades cercanas a Trump. Entre ellas figuraban Giuliani y Mauricio Claver-Carone, enviado especial de EE.UU. para América Latina y pieza clave en la política exterior de línea dura hacia la región. Esta mediación habría sido vital para reducir la presión de las investigaciones judiciales en Suiza y España.
“Betancourt se convierte en una especie de enlace entre la oposición, los empresarios, altos mandos militares, e incluso la misma Casa Blanca”, señala Orozco.
Según la mirada de Batiz, los argumentos de por qué se eligió a Betancourt para el acuerdo no son convincentes. “Creo que eso lo tenemos que averiguar los periodistas. Porque pudieron haberlo hecho con cualquier otro. Algún contratista petrolero honesto”.
De acuerdo con Transparencia Venezuela, habría unas 42 empresas vinculadas a Betancourt en Venezuela, Barbados, Estados Unidos, Reino Unido, España, México, Panamá, Países Bajos, entre otros.
Por ejemplo, O’Hara Capital, fondo de inversión del empresario, se convirtió en el máximo accionista de la marca de gafas de sol Hawkers. Betancourt es socio mayoritario y presidente de esa empresa desde 2016.
Betancourt y el acuerdo, en la mira del Congreso de Estados Unidos
Mientras tanto, el acuerdo petrolero anunciado con bombos y platillos por Trump enfrenta el escrutinio de los demócratas en la Cámara y el Senado de EE.UU. Congresistas de las comisiones de relaciones exteriores de ambos cuerpos legislativos han pedido respuestas a la administración Trump sobre los términos exactos del acuerdo y el papel de Betancourt.
Desde la comisión de la Cámara informaron este 2 de octubre que habían solicitado al Departamento de Estado los documentos concernientes al acuerdo, pero que solo recibieron uno y consideran que es insuficiente para los asuntos que quieren conocer.
“Los demócratas seguirán examinando las acciones de la administración con respecto a Venezuela y le pedimos al secretario Rubio que entregue a la comisión todos los documentos solicitados, incluyendo el acuerdo entre Delcy Rodríguez y Betancourt”, dice el comunicado.
Por su parte, el Senado comunicó el 1 de octubre que está pidiendo más detalles sobre el acuerdo, en particular sobre las afirmaciones que ha hecho el Gobierno Trump de que beneficiaría a los estadounidenses. “El plan propuesto no reducirá los altos costos de la energía para los estadounidenses y podría socavar la transición del pueblo venezolano”.
De igual forma, destacaron las investigaciones por lavado de activos en las que ha sido señalado Betancourt, aunque aclaran que nunca ha sido acusado formalmente.
“No se sabe por qué el público estadounidense debería apoyar este esfuerzo de enredar a Estados Unidos con una compañía extranjera relativamente desconocida que no tiene la capacidad o credibilidad para desarrollar campos petroleros de la magnitud descrita y cuyo liderazgo ha enfrentado investigaciones criminales internacionales”.






















