“Vamos a hacer que nuestras grandes compañías petroleras estadounidenses entren, inviertan miles de millones de dólares, reparen la infraestructura y comiencen a generar ganancias” para Venezuela. Con esa frase, el presidente de EE.UU., Donald Trump, dejó en claro su intención de tomar el control de la industria petrolera del país latinoamericano, tras la operación que culminó este sábado con la captura del presidente Nicolás Maduro. Pero el plan enfrenta serios desafíos políticos y económicos, y es poco probable que su impacto sea inmediato.
Las petroleras internacionales tienen razones claras para interesarse por Venezuela: esta nación posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo. Además, se trata de crudo pesado, un tipo de combustible que escasea a nivel global y es clave para la producción de diésel.
No obstante, ese interés convive con riesgos significativos, lo que complica la ambición de Trump de impulsar inversiones rápidas en el sector. Y es que, pese a concentrar las mayores reservas del planeta, Venezuela produce alrededor de un millón de barriles diarios. El bajo nivel se explica por el deterioro de la infraestructura petrolera, afectada por años de desinversión y por las sanciones de Washington sobre el crudo del país, vigentes desde 2019.
A ese escenario se suma un factor central: la incertidumbre política. Tras la captura de Maduro, Trump afirmó que “dirigirá” Venezuela y que abrirá la nación a las inversiones. Sin embargo, actualmente el poder está en manos de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, mientras que la gestión del petróleo continúa bajo control de la empresa estatal PDVSA, dependiente del Ministerio del Poder Popular para la Energía y Petróleo.
De hecho, el domingo Trump redobló la presión sobre Rodríguez y reclamó “acceso total al petróleo y a otras cosas en el país que nos permitan reconstruirlo”, advirtiendo de una posible nueva ola de ataques si el gobierno actual no cumple con sus “objetivos”. Una declaración que desató preocupación sobre qué más podría pasar en Venezuela en los próximos días.
Infraestructura deteriorada y plazos largos
Según la Administración de Información Energética de Estados Unidos, Venezuela cuenta con unas reservas probadas de unos 303.000 millones de barriles de crudo, lo que equivale a cerca del 17% del total mundial. Aun así, el país aporta actualmente menos del 1% del suministro global. El desafío no es la existencia del petróleo, sino su extracción y procesamiento, en un contexto de infraestructura severamente dañada.
En este marco, la reconstrucción requerirá tiempo y enormes inversiones. Ahora, incluso con inversiones millonarias, los resultados no serían inmediatos.
“La estimación es que para que Venezuela pase de un millón de barriles diarios —eso es lo que produce hoy— a cuatro millones de barriles, se necesitará alrededor de una década y unos 100.000 millones de dólares de inversión”, explicó el director del programa de Energía Latinoamericana de la Universidad Rice, citado por la agencia AP.

Geopolítica y embargo
Pero hay otras cosas para tomar en consideración: el interés geopolítico es clave en la estrategia de Washington. El secretario de Estado, Marco Rubio, remarcó que EE.UU. no necesita el crudo venezolano. “Tenemos petróleo de sobra”, afirmó.
Entonces, ¿por qué tanta atención a Venezuela? El propio Rubio explicó que Washington busca evitar que la industria petrolera del país quede bajo control de “adversarios de Estados Unidos” como China, Rusia o Irán. En esa línea, sostuvo que el petróleo venezolano se mantendrá “en cuarentena” hasta que se cumplan “las condiciones que son de interés nacional para Estados Unidos y para el pueblo venezolano”.
Ahora bien, por otro lado, resta ver qué ocurrirá con el embargo de la Casa Blanca a buques petroleros en Venezuela. Como parte de una campaña de presión militar previa a la incursión del sábado, fuerzas estadounidenses incautaron en diciembre al menos dos petroleros que, según Washington, violaban las sanciones. Tras el operativo de este sábado, Trump afirmó que “el embargo a todo el crudo venezolano sigue plenamente vigente”.
Por qué bajaron los precios del petróleo
Ahora bien, los precios del petróleo cayeron el lunes tras la intervención de Estados Unidos en Venezuela y el anuncio de que Washington busca explotar sus recursos. Parte del mercado interpreta que la nueva situación podría aumentar la oferta global y reducir los precios del crudo.
"Esto reduce el riesgo de un embargo prolongado sobre las exportaciones de petróleo venezolano, que pronto podría circular libremente fuera de Venezuela", indicó Bjarne Schieldrop, de la entidad de análisis de datos de mercado SEB, a la agencia de noticias AFP.
La baja también estuvo vinculada a la decisión de la OPEP+ de mantener estable su nivel de producción hasta abril. La alianza, liderada por Arabia Saudí y Rusia, confirmó que no modificará su oferta pese a la detención de Maduro. En 2023, varios de sus miembros aplicaron recortes voluntarios para sostener los precios, pero desde abril de 2025 comenzaron a revertirlos para recuperar participación en el mercado.
La OPEP evitó pronunciarse sobre la situación venezolana, pese a que el país es uno de sus socios fundadores, y a las denuncias previas de Caracas sobre un intento estadounidense de apoderarse de sus reservas.

Un escenario legal lleno de dudas
El panorama jurídico es otro frente complejo. Matthew Waxman, profesor de derecho de la Universidad de Columbia y exfuncionario de seguridad nacional, advirtió en diálogo con AP que tomar control de los recursos venezolanos plantea serios problemas legales.
“Por ejemplo, un gran problema será quién es realmente el dueño del petróleo de Venezuela”, escribió Waxman en un correo electrónico. “Una potencia militar ocupante no puede enriquecerse apropiándose de los recursos de otro Estado, pero la administración Trump probablemente alegará que el gobierno venezolano nunca los poseyó legítimamente”.
De hecho, semanas atrás Trump afirmó que Venezuela debe “devolver a los Estados Unidos de América todo el petróleo, la tierra y otros activos que previamente nos robaron”. Esa postura fue reforzada por su asesor de Seguridad Nacional, Stephen Miller, quien sostuvo que “el sudor, ingenio y esfuerzo estadounidenses crearon la industria petrolera en Venezuela”, y también acusó un “robo” de riquezas.
En todo este contexto, por ahora, cualquier proyección a largo plazo sigue siendo incierta. El impacto real de la intervención en Venezuela y su efecto sobre el mercado petrolero global aún está por verse.

















