En una acción que ratifica la nueva era de sus estrechas relaciones diplomáticas, Colombia trasladará su embajada de Tel Aviv a Jerusalén el próximo miércoles 14 de octubre, anunció el ministro de Relaciones Exteriores de Israel, Gideon Sa’ar. Lejos de ser una sorpresa, la inauguración de esta sede diplomática concreta la medida dada a conocer por el presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, en julio pasado, semanas antes de incluso asumir el cargo el pasado 7 de agosto.
"El próximo miércoles vamos a inaugurar (...) la embajada colombiana" en Jerusalén, señaló Sa’ar en una rueda de prensa este jueves, antes de agregar que la República Democrática del Congo también trasladará la suya a esa ciudad "muy pronto".
A las palabras del principal diplomático israelí se suman informes de medios locales acerca de que el ministro de Exteriores de Colombia, Omar Bula, viajará a Jerusalén el domingo para asistir a la inauguración de la embajada. La agencia de noticias AFP también reportó que un funcionario de prensa del ministerio confirmó la visita de Bula.
Aunque el traslado estaba en el panorama y no resulta sorpresivo, tampoco deja de ser un paso significativo. La mayoría de países que tienen relaciones diplomáticas con Israel han ubicado sus embajadas en Tel Aviv, ya que Jerusalén no está reconocida por la comunidad internacional como la capital del país.
Actualmente, sólo Estados Unidos, Paraguay, Guatemala, Honduras, Kosovo, Fiji, Nauru y Papúa Nueva Guinea tienen embajada en Jerusalén.
La era de acercamiento entre Colombia e Israel
Desde que De la Espriella ganó la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia a finales de junio pasado, y empezó a gobernar dos meses después, ha estrechado las relaciones del país con Israel. Un impulso que ha revertido buena parte de las medidas de su predecesor, Gustavo Petro, cuyo mandato tuvo un enfoque en defensa de Palestina.

En julio, De la Espriella confirmó que restablecería las relaciones con Tel Aviv: un lazo que Petro había cortado tajantemente desde mayo de 2024, en protesta por el genocidio que desde el 7 de octubre de 2023 Israel perpetra contra los palestinos en Gaza. Esta medida convirtió a Colombia en uno de los pocos países de la región que suspendió formalmente los vínculos.
Por lo que el anuncio del nuevo gobierno marcó el giro que tomaría la política exterior de Colombia, que desde 2018 reconoció oficialmente al Estado de Palestina. Justamente la postura que con Petro había llevado a Bogotá a ser una de las voces latinoamericanas más críticas ante la ofensiva israelí en Gaza y la actuación de Israel en Oriente Medio.

Como antesala al anuncio que en julio hizo De la Espriella, en Washington se llevó a cabo una reunión entre los ministros Sa’ar y Bula, donde se acordó el restablecimiento de las relaciones bilaterales y el traslado de la embajada de Colombia a Jerusalén.
Según informó la oficina de prensa del presidente, el pacto consolidado entre los dos ministros contempla "el intercambio inmediato de embajadores, la eliminación recíproca de visas y el avance para la apertura de la embajada de Colombia en Jerusalén, capital de Israel, con el acompañamiento del Ministerio de Relaciones Exteriores israelí".
"La relación histórica que el Gobierno de Petro rompió de manera unilateral volverá a fortalecerse", afirmó categóricamente el comunicado del equipo de De la Espriella en ese momento.
Otra de las medidas anunciadas entonces fue el retiro del país suramericano de la demanda que Sudáfrica presentó contra Israel por genocidio ante la Corte Internacional de Justicia debido a la ofensiva en Gaza. Otro bloqueo a las políticas impulsadas por Petro, quien durante su gobierno apoyó este caso ante el máximo tribunal de la ONU.
La embajada en Palestina que nunca abrió
El hecho de que la embajada de Colombia se vaya a abrir –en apenas cuestión de días– en Tel Aviv, contrasta duramente con el proyecto que Petro intentó, desde 2024, de abrir una sede diplomática en Palestina.
Sin embargo, ese plan nunca llegó a concretarse por trámites pendientes con las autoridades de Israel, según explicó en mayo de 2025 Jorge Iván Ospina, nombrado en ese momento embajador de dicha representación diplomática.
Ahora bien, las medidas de De la Espriella han resonado en la comunidad internacional, destando escrutinio y críticas. Tras anunciar en julio el traslado de la embajada a Jerusalén, empezaron a llover los cuestionamientos y el rechazo.
Como era previsible, Petro fue uno de los primeros. "Mover la embajada de Colombia en Israel a Jerusalén es de una grosería máxima a todos los pueblos islámicos del mundo, cuya religión, como la del judaísmo, debe respetarse", expresó en X el mandatario saliente.
La decisión también fue condenada por la secretaría general de la Organización para la Cooperación Islámica (OCI), que consideró la intención de Colombia de mudar su embajada como "un lamentable alejamiento de las posiciones históricas" del país suramericano en "apoyo de los derechos legítimos del pueblo palestino".
En un comunicado publicado en X hace dos meses, la organización, que agrupa a 57 países miembros musulmanes, advirtió que este movimiento, "perjudicará las relaciones e intereses comunes entre Colombia y los Estados miembros" de la organización.
Asimismo, la OCI enfatizó su rechazo a esta "medida ilegal", al considerar que constituye una "flagrante violación de las resoluciones de las Naciones Unidas, en particular las 476 y 478 del Consejo de Seguridad, que afirman que toda medida israelí destinada a alterar el carácter de la ciudad de Jerusalén o su estatus jurídico y demográfico es nula y sin efecto".
Por último, exhortó al Gobierno colombiano "a revertir esta decisión ilegal, a apoyar los esfuerzos internacionales encaminados a lograr la paz sobre la base de la solución de dos Estados y a cumplir con sus responsabilidades en virtud de la Carta de las Naciones Unidas y las resoluciones pertinentes de la ONU".






















