Después de la incursión militar en Venezuela, ¿realmente irá Trump tras Groenlandia ahora?
EE.UU. Y CANADÁ
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Después de la incursión militar en Venezuela, ¿realmente irá Trump tras Groenlandia ahora?Envalentonado por la captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en Caracas, Washington podría avanzar ahora en su intención de apoderarse de la isla más grande del mundo, arrabatándosela a Dinamarca.
La ciudad de Nuuk antes de las elecciones generales del 11 de marzo en Groenlandia. / Reuters
9 de enero de 2026

En 2019, cuando al final de su primer mandato el presidente de EE.UU., Donald Trump, comenzó a hablar sobre apoderarse de Groenlandia, una región autónoma del reino de Dinamarca, la mayoría consideró sus palabras como mera retórica para obtener ganancias políticas internas y mitigar a su base de “Make America Great Again” (“Hacer grande a Estados Unidos otra vez”, en español).

Sin embargo, un año después de su regreso a la Casa Blanca, Trump ha intensificado su exigencia de tomar el control de la isla rica en minerales y estratégicamente ubicada, insistiendo en que es vital para la seguridad nacional de Estados Unidos.

El tono se ha vuelto aún más incisivo tras la operación militar de EE.UU. en Venezuela, que llevó a la captura del presidente Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores. 

Según analistas y expertos, las palabras de Trump ya no son simples amenazas sino la materialización del largamente añorado sueño estadounidense por dominar el hemisferio occidental.

Muhammed Athar Javed, experto en seguridad internacional radicado en Copenhague, señaló que Trump parece hablar "en serio" sobre apoderarse de Groenlandia porque "afirmó muy claramente que los intereses de seguridad nacional de EE.UU. radican en la ocupación o anexión" de la isla más grande del mundo, estratégicamente ubicada cerca de la región ártica.

Pero además Trump alude a la creciente presencia de embarcaciones chinas y rusas en la región como parte de su justificación.

“Es tan estratégica”, sostuvo el mandatario estadounidense a bordo del Air Force One este domingo. “Necesitamos Groenlandia desde el punto de vista de la seguridad nacional”.

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Por su parte, Javed apuntó a que “simplemente tiene sentido para Trump tomar el control de Groenlandia”, destacando el hecho de que una operación no requeriría muchos recursos porque Dinamarca es un país muy pequeño. “Realmente no puede competir con Estados Unidos”, destacó Javed en conversación con TRT World.

Durante los últimos días, el Gobierno de Trump incluso lanzó la idea de una invasión militar para “comprarle” Groenlandia a Dinamarca, desatando una reacción airada de Copenhague ante las declaraciones provenientes de la Casa Blanca.

Otros expertos también mencionan el hecho de que Groenlandia —con una población de apenas 57.000 habitantes— podría ser la próxima después de Venezuela. ¿La razón? Llegaría a ser una victoria fácil y sin costo como la captura de Maduro en Caracas con “una acción militar espectacular que genere grandes titulares pero evite los aprietos con tropas en el terreno”.

¿Retorno a la vieja política de las potencias?

Las naciones de la OTAN han respaldado a Dinamarca –también miembro de la alianza– y han instado al Gobierno de Trump a respetar la voluntad del pueblo de Groenlandia así como a su soberanía.

Sin embargo, los funcionarios estadounidenses le han dicho explícitamente al mundo que permanezca al margen. 

Durante una entrevista reciente, el asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, Stephen Miller, reiteró que Groenlandia debería ser parte de EE.UU., añadiendo que “nadie va a luchar” contra este país “por el futuro de Groenlandia”.

Aunque tomar por la fuerza el control de un territorio perteneciente a una nación soberana como Dinamarca representa una clara violación del derecho internacional –igual que las anexiones rusas de territorios ucranianos–, Miller se burló de lo que llamó “cortesías internacionales”.

“Pero vivimos en un mundo, en el mundo real... que está gobernado por la fuerza, que está gobernado por la coerción, que está gobernado por el poder. Estas son las leyes de hierro del mundo”, añadió, insinuando que el Gobierno de Trump se apega a la política de la “razón del más fuerte”.

Ahora bien, esta política de poder no es ajena al liderazgo de Washington, que previamente lanzó muchas invasiones a lo largo del continente de América  —desde México hasta la República Dominicana— adquiriendo mucho territorio de diferentes países ya fuera por la fuerza o por dinero, explicó Evren Kucuk, profesor de relaciones internacionales en la Universidad de Kastamonu y experto en política nórdica.

“La idea de comprar Groenlandia apareció y desapareció en la agenda política de EE.UU. varias veces en el siglo XIX, pero los responsables de la política estadounidense no consideraron que comprar la isla fuera una inversión que valiera la pena en ese momento”, afirmó Kucuk a TRT World.

Sin embargo, para Trump –un magnate inmobiliario convertido en político– adquirir Groenlandia es definitivamente una inversión que vale la pena.

Dado el hecho de que Dinamarca ya ha otorgado muchos privilegios a EE.UU. para acceder a los recursos de la isla, incluso permitiendo que Washington opere una base militar en su territorio, algunos expertos parecen desconcertados sobre las verdaderas intenciones de Trump.

Según Javed, Trump busca un “control territorial completo e integral” de Groenlandia para implementar desarrollo de alta tecnología. Muchos de los amigos adinerados del presidente –como el cofundador de PayPal, Peter Thiel– han estado observando la isla mayormente vacía para sus inversiones impulsadas por criptomonedas.

“El embajador de Trump en Dinamarca, Ken Howery, fue cofundador con Thiel y Elon Musk de PayPal. Silicon Valley está inundado de multimillonarios que han invertido en algún tipo de empresa en red. Groenlandia está en lo alto de la mayoría de las listas. A diferencia de Marte, ocupar Groenlandia es factible”,escribióEdward Luce del periódico The Financial Times.

¿Cómo responderá Dinamarca?

Dinamarca ha señalado repetidamente que no transferirá la soberanía de Groenlandia a EE.UU. bajo ninguna circunstancia, incluida la oferta de Trump de comprarla. Anteriormente, Washington adquirió muchos de sus grandes estados como Luisiana, Florida y Alaska de Francia, España y Rusia, respectivamente.

En diciembre, los servicios de inteligencia daneses clasificaron a Washington como un riesgo de seguridad en su informe de perspectivas 2025, acusando a EE.UU. de usar su poder económico para “imponer su voluntad” sobre la isla, y mencionándolo en su lista de amenazas junto con China y Rusia.

Más recientemente, respondiendo a la escalada de la administración Trump contra Groenlandia, la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, emitió una advertencia contundente de que “si Estados Unidos decide atacar militarmente a otro país de la OTAN, entonces todo se detendría, incluyendo a la OTAN y, por lo tanto, la seguridad de la posguerra de la Segunda Guerra Mundial”.

A diferencia de Venezuela, que está liderada por un gobierno socialista antiestadounidense, Groenlandia es un territorio autónomo democráticamente gobernado por un Estado de la OTAN, dice Denys Kolesnyk, analista político radicado en París y presidente del MENA Research Centre.

Kolesnyk, sin embargo, encuentra “difícil imaginar un ataque armado estadounidense contra un aliado de la OTAN”, lo que pondría a la propia alianza bajo una tensión sin precedentes.

“Incluso aunque el mundo se ha vuelto mucho menos predecible que hace dos o tres décadas, tal movimiento pondría fin a la OTAN por completo y, por lo tanto, empoderaría a Rusia y China, lo que va en contra de los intereses estadounidenses”, señala Kolesnyk a TRT World.

Cuando Dinamarca lanzó ejercicios militares alrededor de Groenlandia para mostrar que el país no está abierto a ninguna negociación sobre el estatus político de la isla, Trump ridiculizó la medida de Copenhague. “¿Saben qué hizo Dinamarca recientemente para reforzar la seguridad en Groenlandia? Añadieron un trineo de perros más”.

Aunque Javed, residente de Dinamarca, no considera que la toma de EE.UU. a Groenlandia pueda ser el fin de la alianza atlántica, sí concede que llevará a “grietas y comenzará a aparecer fragmentación”, las cuales recuerden el hecho de que “una vez que se ha desconfiado de una alianza militar y sus propios aliados se enfrentan entre sí, básicamente ya no hay más alianzas”.

Pero Javed ofrece una solución intermedia pragmática, que consiste en una posible gestión conjunta de la isla por parte de EE.UU. y Dinamarca, a través de un marco acordado de un sistema de monitoreo conjunto, para abordar las crecientes tensiones entre los dos aliados de la OTAN.

“El problema puede resolverse introduciendo una nueva enmienda en la constitución de la OTAN que diga que Groenlandia puede ser controlada conjuntamente por diferentes países por rotación”, dice, refiriéndose a Dinamarca y EE.UU.

Un funcionario estadounidense, hablando bajo condición de anonimato, mencionó la formación de un Pacto de Libre Asociación con Groenlandia, que es una idea similar a la que ofreció Javed.

Sin embargo, para Dinamarca, enfrentar tal amenaza de EE.UU. es desafiante y presenta un dilema político, que también tiene implicaciones para el futuro de la seguridad internacional, añade.

Creciente brecha entre EE.UU. y la UE

La cuestión de Groenlandia también ha disparado las ya altas tensiones entre Bruselas y Washington. En su reciente Estrategia de Seguridad Nacional de EE.UU. acusó al liderazgo de la UE de muchos fracasos: desde no tener “confianza en sí misma”, hasta no hacer nada para detener la migración y no defender suficientemente bien la civilización occidental.

En última instancia la isla es parte de la UE a través de Dinamarca, que advirtió a EE.UU. que no atente contra su soberanía. "La UE continuará defendiendo los principios de soberanía nacional, integridad territorial y la inviolabilidad de las fronteras", dijo la portavoz de política exterior de la UE, Anitta Hipper.

“Groenlandia pertenece a su pueblo. Corresponde a Dinamarca y Groenlandia, y solo a ellos, decidir sobre asuntos concernientes a Dinamarca y Groenlandia”, se lee en una declaración conjunta reciente de los líderes de Francia, Alemania, Italia, Polonia, España, Gran Bretaña y Dinamarca.

Según Kolesnyk, la presión de Trump sobre Groenlandia, junto con la reciente intervención en Venezuela, ha aumentado significativamente las tensiones entre EE.UU. y la UE.

“Para decirlo en palabras más simples, erosiona la confianza entre Washington y las capitales europeas”, dice.

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La UE podría imponer severas sanciones económicas a EE.UU., e incluso activar el Artículo 42.7 del Tratado de la Unión Europea (TUE), una cláusula sobre defensa mutua sin emprender hostilidades militares, dice el analista radicado en París.

“Tal evento empujaría a la UE hacia una mayor coordinación, potencialmente un ejército europeo, y al entendimiento de que Europa solo puede depender de sí misma”, dice, pero encuentra este escenario muy poco probable.

Pero Gregory Simons, investigador independiente y académico anteriormente radicado en Suecia, fue contundente sobre la respuesta de Europa a las crecientes demandas de Washington, viendo a la UE como “un claro vasallo de EE.UU.” porque "van junto con la mayoría de las cosas que EE.UU. hace y dice, como el genocidio en Gaza". 

“La UE no tiene columna vertebral ni poder para hacer nada más que emitir alguna retórica hueca y amenazas vacías... Como este eslogan de que esto (una posible acción sobre Groenlandia) acabará con la OTAN, pero no reconoce que sin EE.UU. no hay OTAN”.

FUENTE:TRT World