A comienzos de esta semana, el Ejército sirio recuperó de manos del grupo terrorista YPG la tumba de Suleimán Shah, una figura icónica de la historia turca que se remonta al siglo XIII, en el norte de Siria.
Las fuerzas sirias retomaron la zona horas antes de que entrara en vigor, el 20 de enero, el alto el fuego a nivel nacional entre el gobierno de Ahmed al-Sharaa y el YPG, la rama siria del grupo terrorista PKK.
Este hecho tuvo lugar en la provincia siria de Alepo, escenario de una intensa guerra civil durante catorce años bajo el régimen despótico de Bashar al-Assad.
El sitio de la tumba de Suleimán Shah es un pequeño exclave, territorio soberano de Türkiye dentro de Siria, situado a orillas del río Éufrates, a unos 27 kilómetros de la frontera turca.
El lugar simboliza las raíces otomanas y el orgullo nacional para el pueblo turco. Suleimán Shah es el abuelo de Osman I, fundador del Imperio otomano, que durante siglos gobernó vastos territorios repartidos entre Europa, Asia y África, con capital en la actual Estambul.
Aunque el área de la tumba se encuentra ahora bajo control del Ejército sirio, su soberanía permanece intacta en manos del Estado turco conforme a tratados internacionales.
“Durante el periodo otomano, la tumba fue un lugar de visita. Pero en el siglo XX se convirtió en una cuestión de soberanía que trascendía las fronteras nacionales”, explica a TRT World Ebubekir Ceylan, profesor de historia otomana y presidente de la Asociación de Académicos y Autores de Países Islámicos.
“Es territorio turco”
La operación militar se produjo en un momento crítico de la evolución de Siria tras Assad, mientras el gobierno de al-Sharaa consolida su poder en medio de enfrentamientos con el grupo terrorista YPG.
Las tropas sirias avanzaron hacia el norte desde Sarrin, una localidad del norte del país, y cercaron la zona de Karakozak, asegurando el emplazamiento de la tumba.
Sin embargo, el acceso al complejo permanece limitado debido a la intensa colocación de minas por parte de los combatientes del YPG en retirada. Las labores de desminado continúan.
Medios turcos celebraron la operación militar por dejar el histórico enclave “completamente libre de elementos terroristas”.
“La tumba de nuestro antepasado Suleimán Shah en Karakozak ha sido completamente liberada de terroristas… Protegerla de ahora en adelante es un deber de honor y de patria. Estas tierras son territorio turco y seguirán siendo turcas”, declaró el comandante militar Seyf Polat-Ebubekir en un video difundido en X desde la región.
La alegría pública ante la recuperación de este lugar sagrado refleja su duradera importancia geopolítica.
Selim Han Yeniacun, profesor adjunto de la Universidad de Marmara, en Estambul, señala a TRT World que Suleimán Shah ocupa un lugar único en la memoria colectiva turca.
“Más que un vínculo genealógico, Shah representa el espíritu de migración, construcción del Estado y resiliencia que define la identidad turca”, afirma.
Como único exclave de Türkiye, este territorio liberado representa un fragmento de soberanía fuera de las fronteras nacionales. El sitio de la tumba está protegido por el Tratado de Ankara de 1921 y el Tratado de Lausana de 1923, que reconocen el derecho de Türkiye a izar su bandera y mantener guardias allí.
El ministro de Relaciones Exteriores turco, Hakan Fidan, y el ministro de Defensa, Yasar Guler, han expresado su respaldo a las operaciones antiterroristas de Siria, al considerarlas extensiones de los intereses de seguridad de Türkiye.

Entre reubicaciones, la tumba sobrevive
La tumba de Suleimán Shah ha sobrevivido a dos reubicaciones, lo que refleja la determinación de Türkiye de preservar la historia otomana pese a los desafíos geopolíticos.
Originalmente, el mausoleo fue construido cerca del castillo de Qal’at Ja’bar, a orillas del Éufrates, en la actual gobernación siria de Raqqa, en el siglo XIII.
El lugar marca el punto donde Suleimán Shah habría muerto ahogado en 1236 “en busca de un hogar para él y su pueblo”, según una inscripción del mausoleo.
El mausoleo original, reconstruido en 1886 por el sultán Abdulhamid II, se convirtió en un símbolo del legado otomano hacia el final del Imperio.
La primera reubicación ocurrió en 1973, debido a la construcción de la presa siria de Tabqa, que amenazaba con inundar el sitio original bajo el lago Tabqa.
En virtud de acuerdos bilaterales, Türkiye y Siria trasladaron la tumba al norte, a la aldea de Karakozak —a veintisiete kilómetros de la frontera turca— para garantizar que quedara a salvo de las inundaciones.
El nuevo complejo incluyó un puesto militar custodiado por soldados turcos, manteniendo su estatus de exclave.
Este es el sitio que las fuerzas sirias recuperaron en su lucha contra grupos terroristas a comienzos de esta semana.
Las amenazas contra la tumba en Karakozak aumentaron con la intensificación de la guerra civil en la Siria gobernada por Assad.
Ante el temor de destrucción o profanación del recinto, del tamaño de un campo de fútbol, Türkiye lanzó en febrero de 2015 la “Operación Shah Éufrates”, una arriesgada incursión que involucró a 572 soldados, 39 tanques y 57 vehículos blindados.
Las fuerzas turcas evacuaron los restos de Suleimán Shah, demolieron la antigua estructura para evitar su profanación y trasladaron todo a la aldea de Esme, a unos doscientos metros de la frontera turca, en la provincia de Alepo.
Un soldado murió de manera accidental, pero la operación fue considerada un éxito.
El tercer y actual emplazamiento de los restos de Suleimán Shah debía “actuar como un lugar de entierro temporal”.
“La disposición de Türkiye a llevar a cabo una operación militar a gran escala para proteger o trasladar su tumba no tiene que ver con grandeza, sino con el deber”, señala Yeniacun, de la Universidad de Marmara.
“Se trata de mostrarle a la nación y al mundo que no olvidamos nuestras raíces, que no abandonamos el legado sagrado de nuestros antepasados”, añade.
¿Quién fue Suleimán Shah?
Nacido alrededor de 1178 en Asia Central, como miembro de la tribu oghuz Kayi, Shah sucedió a su padre, Kaya Alp, como líder comunitario en 1214.
Al frente de unas 50.000 personas de su tribu, emigró hacia el oeste desde Asia Central en medio de los ataques mongoles, atravesando el Cáucaso Norte hasta Anatolia, donde asentó a miles en regiones como Erzincan, Ahlat, Diyarbakir, Mardin y Urfa.
Padre de Ertugrul Gazi y abuelo de Osman I (nacido alrededor de 1258), Suleimán Shah es venerado como el progenitor de la dinastía otomana, que gobernó desde 1299 durante más de 600 años en tres continentes.
Yeniacun subraya que Suleimán Shah representa una continuidad histórica que define la identidad turca, incluso antes de los otomanos.
“La presencia turca en Oriente Medio se remonta a más de mil años. Mucho antes de los otomanos estuvieron los tulúnidas, los ijshídidas, los mamelucos y, por supuesto, el gran Imperio selyúcida. Shah pertenece a ese arco civilizatorio: un legado profundo de pueblos turcos que dieron forma y fueron moldeados por esta geografía”, explica.
Su tumba posee un valor histórico singular, al conectar a los selyúcidas, los otomanos y la República, añade.
“Es un símbolo de nuestra continuidad estatal ininterrumpida. Türkiye ha sido muy clara: devolveremos la tumba a su emplazamiento original cuando las condiciones lo permitan. No es una cuestión de ‘si’, sino de ‘cuándo’”, concluye Yeniacun.

















