América Latina entra en 2026 con un escenario político lleno de incertidumbre y cambios. Las elecciones de 2025 mostraron un avance sigiloso pero sostenido de la derecha, aunque esto no implica un declive pleno de la izquierda en la región. Los tres países con mayor población —Brasil, Colombia y México— permanecen gobernados por fuerzas con inclinación de izquierda: un dato central para dimensionar el peso de los comicios del próximo año. Precisamente, Brasil y Colombia definirán su rumbo en las urnas, con consecuencias que trascenderán sus fronteras.
Al calendario electoral de 2026 se suman los comicios en Perú, inmerso en un prolongado ciclo de inestabilidad política, con ocho presidentes en apenas 10 años, y las elecciones en Costa Rica y Haití, este último afectado por una profunda crisis institucional y de seguridad.
Con ese telón de fondo, se abre otro interrogante clave: el rol que desempeñará Washington. La cuestión cobra relevancia tras el protagonismo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al respaldar candidatos de derecha en procesos como las elecciones presidenciales de Honduras y las legislativas de Argentina, mientras presionaba al Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil durante el juicio histórico contra el expresidente Jair Bolsonaro.
Colombia
Una de las pruebas electorales más importantes tendrá lugar en Colombia. Con un número récord de 107 precandidatos inscritos, las votaciones legislativas del 8 de marzo serán el primer termómetro del escenario político en el país. Luego, el 31 de mayo, se celebrará la primera vuelta de las presidenciales.
En este contexto, el presidente Gustavo Petro, del partido de izquierda Pacto Histórico, mantiene una aprobación del 37,7% y una imagen desfavorable cercana al 57%, según la encuestadora Invamer, en un mandato atravesado por dificultades para concretar su agenda de reformas. En el plano internacional, su Gobierno tuvo roces con la Casa Blanca, que incluyeron descertificación a Colombia como aliado en la lucha contra el narcotráfico y la imposición de sanciones contra el mandatario y su entorno.

Ahora bien, de todas formas Petro no puede presentarse a la reelección porque la Constitución la prohíbe, lo que abrió la disputa por la continuidad o el cambio de su proyecto político. Finalmente, se definió que el candidato a sucederlo es el senador Iván Cepeda.
Cepeda fue quien puso contra las cuerdas al expresidente Álvaro Uribe en el plano judicial, en una causa que se remonta a 2012 y que derivó en una condena en primera instancia, a fines de julio, por soborno a testigos y fraude procesal. Sin embargo, en octubre el tribunal de apelaciones lo absolvió, un fallo que terminó revitalizando a la derecha.
Una encuesta de este 30 de diciembre realizada por la firma W.A.A. (William Acero Arango) y citada por el medio local El Espectador, indica que Cepeda lidera la intención de voto con 30,7%. Le sigue con 16,2% Abelardo de la Espriella, un abogado que aspira a la Presidencia desde la derecha.
Luego figura el voto en blanco, con 11,8%, por encima del exalcalde de Medellín y referente de centro, Sergio Fajardo, que suma 6,7%. Le sigue el exsenador Roy Barreras, con 6,1%.
No obstante, muchos de los candidatos mencionados aún no cuentan con avales formales. El escenario sigue abierto: el armado de alianzas recién arranca.
Brasil
El calendario electoral de 2026 incluye nada más y nada menos que a Brasil, el país más grande de América Latina en extensión y con 212,6 millones de habitantes, y un reciente historial de confrontación con Trump.
Las elecciones están previstas para el 4 de octubre y la toma de posesión del nuevo gobierno tendrá lugar el 1 de enero de 2027. En las boletas se elegirán presidente y vicepresidente, 54 de los 81 senadores y los 513 integrantes de la Cámara de Diputados.
El actual presidente, Lula da Silva, de 80 años, buscará un cuarto mandato. En los últimos meses los niveles de aprobación del mandatario de izquierda han aumentado, superando a todos los posibles candidatos de derecha, según una encuesta del instituto de investigación MDA publicada el 25 de noviembre.
El expresidente de derecha Jair Bolsonaro, que perdió frente a Lula en las elecciones de 2022, tiene prohibido postularse, ya que fue condenado a más de 27 años de prisión por planear un intento de golpe de Estado y se encuentra bajo custodia policial. El 25 de diciembre, respaldó públicamente la candidatura de su hijo Flavio Bolsonaro para la presidencia. El senador, de 44 años, aseguró que su objetivo es consolidar el legado conservador de su padre.
Brasil mantiene una relación compleja con Estados Unidos desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, marcada por tensiones políticas y económicas. Aliado de Jair Bolsonaro, en julio, Trump calificó el juicio en contra del expresidente como una “caza de brujas” e impuso aranceles de hasta 50% sobre productos brasileños. Las tensiones también incluyeron la revocación de visas y sanciones contra jueces brasileños vinculados al proceso contra Bolsonaro, lo que llevó a Lula a denunciar una “interferencia” extranjera y a responder con medidas de represalia comercial.
Pese a este escenario, diálogos impulsados por Brasil desde septiembre lograron reducir algunas sanciones y permitieron el levantamiento de aranceles sobre ciertos productos agrícolas. Cabe preguntarse hasta qué punto las decisiones y la presión de Estados Unidos podrían influir en la decisión de los votantes.
Perú
Perú tendrá su turno en las urnas el 2 de abril. Este país hoy está gobernado por un presidente que no fue elegido por voto popular, sino designado por el Congreso. Se trata de José Jerí, quien asumió el cargo en octubre, tras la destitución de la expresidenta Dina Boluarte por “permanente incapacidad moral”. Ella, a su vez, había llegado al poder sin haber sido candidata directa a la presidencia: fue compañera de fórmula de Pedro Castillo, elegido en las elecciones de 2021 y que gobernó hasta 2022, cuando fue también destituido por los congresistas.
Este camino refleja la profunda complejidad política que atraviesa el país. En la última década, Perú tuvo ocho presidentes, en un contexto marcado por la polarización.
Las elecciones de abril también representarán un hecho inédito en casi 30 años: el regreso del Senado. A partir de una reforma aprobada en 2024, el Poder Legislativo volverá a ser bicameral. El Senado estará integrado por 60 miembros y se permitirá la reelección sin límites. En paralelo, la Cámara de Diputados mantendrá su estructura y reglas electorales actuales.
En cuanto a los principales candidatos, entre los nombres con mayor proyección aparece el alcalde de Lima, Rafael López Aliaga, del partido Renovación Popular, quien encabeza los primeros sondeos con 10% de intención de voto, según datos citados por la agencia de noticias AFP. De perfil conservador, se declara admirador de Trump.
Luego figura Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori (1990–2000) y también de derecha. Otro de los aspirantes con alto nivel de conocimiento público es Carlos Álvarez, comediante y presentador de televisión, que busca capitalizar su popularidad como una alternativa a la política tradicional.
En caso de que ningún candidato supere el 50% de los votos, una segunda vuelta está prevista para junio.
Haití
Haití, que desde hace años vive sumido en la incertidumbre política y en una profunda crisis humanitaria, celebrará elecciones en 2026. Las autoridades haitianas de transición confirmaron a principios de diciembre la organización de elecciones legislativas y presidenciales para agosto del próximo año.
El país más pobre de América no celebra comicios desde hace nueve años y permanece sin presidente desde el asesinato de Jovenel Moise, en julio de 2021. Actualmente, es gobernado por autoridades de transición, que han tenido dificultades para alcanzar consensos en distintos temas, incluido el calendario electoral.
La violencia de las pandillas afecta a Haití desde hace años, pero la situación se agravó a comienzos de 2024, cuando el entonces primer ministro Ariel Henry fue obligado a dimitir por estos grupos armados. Según la ONU, las pandillas controlan actualmente alrededor del 90% de Puerto Príncipe.

Costa Rica
Ahora bien, los ojos de Centroamérica también estarán puestos en Costa Rica, donde el 1 de febrero se definirá presidente, dos vicepresidentes y 57 diputados.
El país está actualmente gobernado por Rodrigo Chaves, del Partido Progreso Social Democrático y considerado por muchos analistas como centroderecha, quien en 2022 derrotó a la centroizquierda. El mandatario es señalado por la Casa Blanca como uno de sus aliados. En febrero, el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, calificó a Costa Rica como un país “ejemplo y modelo”, además de un “amigo y aliado” de Washington, con el que comparte “valores” e “historia”.
De cara a los próximos comicios, el partido gobernante postuló a Laura Fernández, exministra de la Presidencia y cercana al mandatario, quien lidera las encuestas, aunque aún no logra consolidar el apoyo suficiente para evitar una segunda vuelta, en un contexto con un alto nivel de indecisos, que según las últimas tres encuestas oscila entre el 38% y el 55%.
A distancia, se ubican tres aspirantes: Álvaro Ramos, de Liberación Nacional; Claudia Dobles, de la Coalición Agenda Ciudadana, y Ariel Robles, del Frente Amplio.
Con todo, en 2026 América Latina pondrá a prueba hasta qué punto la influencia de Estados Unidos puede incidir en el clima político interno de estos países y en la decisión de sus ciudadanos. La región sale al campo de juego con el pie derecho por los resultados de 2025, aunque aún queda mucho por definirse.


















